Educación y voluntad
(Parte I)
Por Natalia Sokovikova (Rusia)

a voluntad es una de las propiedades más necesarias para dominar la compleja ingeniería de la danza. Tanto en danza clásica como en otras danzas, hay varios elementos que están directamente conectados, como por ejemplo, el trabajo de los músculos, la velocidad, las reacciones musculares a las respuestas musicales, la destreza y la movilidad. Todos ellos pueden obedecer o desobedecer a los esfuerzos de la voluntad.

El propósito de este trabajo es tratar de definir la influencia psicológica y el proceso mental en la educación de la voluntad, lo cual involucra el refuerzo muscular y el tono en los trabajos de danza clásica. La tarea consiste en definir el camino óptimo para la formación muscular del tono, y su interrelación con la educación de la voluntad, elementos necesarios para una regulación conciente de las actividades del niño.

"La parte significativa en toda educación de la voluntad -afirma A. Ben- está dada por la imitación de movimientos a través de la observación. Esta percepción visual se conecta de manera simultánea con la parte muscular del alumno, quien observa primero en los otros y luego, es capaz de hacerlo por sí mismo".

Cuando se desarrolla la fuerza de voluntad del niño, se produce un trabajo más efectivo que permite incrementar la fuerza física, la resistencia y la movilidad, elementos que promueven un buen progreso en la danza clásica.

La edad más favorable para comenzar a estudiar danza clásica es entre los 10 y los 11 años, luego, entre los 15 y los 16. Este es el período cuando se empieza a formar el pensamiento operativo, la voluntad y la capacidad de trabajo para desarrollar el peso muscular.

La fuerza de voluntad a esta edad es necesaria no solamente para ayudar al desarrollo de los músculos y a la estructura ósea sino también, para promover la concentración y la atención. Lo cual mejora el trabajo en la danza clásica. Esto implica el desarrollo de la flexibilidad para otorgar fuerza a los músculos y la alta velocidad de reacción. A través de la voluntad también es posible desarrollar las cualidades morales que están conectadas con el ascetismo y la abstención. Ambas, para la preservación de formas externas y para desarrollar las cualidades espirituales internas que requiere el mundo del actor.

El tono muscular, de constante voltaje en los músculos, permite encontrar condiciones de descanso en forma independiente en diferentes segmentos del cuerpo. La intensidad y la tensión de la estructura muscular de la espalda, permite incluir el trabajo de los músculos involuntarios de la espalda y del cuello. De esta marea promueve la formación de reflejos condicionados, los cuales son responsables de la preparación para movimientos más complejos.

La fuerza de voluntad ayuda frente al propósito de incrementar el tono muscular. Lograr este objetivo es complicado entre los 10 y los 14 años, dada la debilidad de los músculos más profundos de la columna, los cuales mantienen una fuerza más bien estática.

Los componentes de la danza clásica que están dirigidos a la educación de la voluntad tienen una gran importancia no sólo para el desarrollo sino también, para la formación.

Dadas estas características, la primera parte de las lecciones de danza clásica se basan en pasos y en ejercicios que son herramientas mecánicas. La complejidad de los ejercicios que sirven como herramienta está construida de tal forma que durante su ejecución se educan y reparan los reflejos estáticos y cinéticos y de esta forma se fortalecen los músculos.

Los músculos de una pierna trabajada llevan diferentes cargas, de acuerdo con el carácter de los ejercicios propuestos. Los ejercicios usados como herramienta se llevan a cabo en diferentes tareas. Todos ellos están dirigidos con un objetivo determinado: fortalecer los músculos, educarlos y promover la rapidez de reflejos. Si durante el transcurso del trabajo el estudiante se lesiona, el trabajo de fortalecimiento muscular se hace más complicado.

Los hábitos dañinos interfieren en la forma de pensar del niño y se desarrollan como una tarea interna. Como herramienta de trabajo, el niño lleva consigo los primeros ejercicios que realizó correctamente, de esa manera trata de esforzarse para tener en cuenta cada una de las posiciones aprendidas.

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