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Danza
de fin de siglo
Por Mario Giromini Droz (Último artículo
enviado a Danza en español)
n
este fin de siglo, el vasto mundo se ha convertido en
una aldea global. Profundas transformaciones crearon
un nuevo orden en lo político, socio-económico
y cultural. En una época de planteos, donde lo
científico se desvaloriza y da paso a lo incierto,
donde todo se atomiza, disgrega y fragmenta, el postmodernismo
-que casi nadie puede definir con claridad-, más
allá de toda coherencia, lógica y razón,
proclama ganadores no a los que más valen, sino
a los triunfadores. La danza, arte representativo de
la sociedad que la genera, no podía estar ausente
de los vientos de cambio.
El
proceso se inicia hace aproximadamente cincuenta años
con Merce Cunningham, tercera generación de creadores
de la danza contemporánea, quien en asociación
con el músico John Cage y el escenógrafo
Robert Rauschemberg, cuestiona los postulados personalísimos
de Martha Graham, ya institucionalizados en el mundo
entero. Su filosofía se concreta fusionando diversas
técnicas profundamente conocidas por él
y realizadas con gran rigurosidad. La mayor libertad
del bailarín en sus realizaciones, la utilización
del gesto cotidiano, la distinta concepción del
espacio y las relaciones con la música, la escenografía
y la iluminación. Adheridos o no a su diferente
concepción estética, es necesario reconocer
lo coherente y profundo de los análisis y lo
interesante de sus propuestas.
De
sus huestes surgen muchos seguidores con distintos niveles
y diversas suertes. Algunos se limitaron a simples copias
y otros lo tomaron como punto de partida para sus propias
investigaciones.
No
es necesario ser muy perspicaz para advertir las diferencias
abismales existentes entre esas búsquedas y quienes
piensan que para innovar basta con cuestionar sistemáticamente,
descalificar experiencias ajenas, embolsar diversos
componentes de variadas técnicas, sacar al voleo
y ordenar caprichosamente. El producto, aunque bien
sazonado, no pasa de ser un "pastiche" híbrido,
inconsciente, muy "light". Si encuentra quien
lo adorne, promocione y venda, se convierte en éxito.
De allí a considerarse dueños de la verdad
absoluta, comenzar a pontificar y pretender haber creado
una tendencia, hay sólo un paso. Este es el riesgo
que siempre ocurrió en el arte de vanguardia.
Acrecentado hoy que los problemas conceptuales están
confundidos y ya no se separa la paja del trigo. Más
allá de juicios valorativos, el panorama actual
de la danza contemporánea presenta un aspecto
caótico, con infinidad de tendencias que no tienen
nombres que las definan ni escuelas que las enseñen.
En
un rápido recorrido se pueden definir las siguientes
características:
| a) |
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facilismo
opuesto a la búsqueda seria y profunda. |
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| b) |
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fusión
de distintas técnicas modernas, incluido
el clásico y el modern jazz, lo que implica
mayor exigencia en la formación del bailarín,
dado que no puede limitarse al conocimiento de una
sola. |
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| c) |
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negación
de toda técnica de danza reconocida y énfasis
en las específicas del mimo, el teatro, la
gimnasia, los deportes, la acrobacia y las alternativas. |
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d)
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reversión
de la postura tradicional que destacaba al intérprete
sobre el compositor. El autor pasa a primer plano. |
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| e) |
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incorporación
de adelantos tecnológicos de avanzada como
computadoras, láser, poleas, aparejos o similares. |
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| f) |
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mayor
relación entre música y movimiento:
trabajos improvisados entre músico y bailarín
y/o coreógrafo en correspondencia directa
entre sonido y movimiento. |
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| g) |
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negación
de la música como tal y utilización
de pequeñas células rítmicas
repetidas indefinidamente. Ruidos, sonidos sin intención
de reafirmar acciones que coexisten en forma independiente. |
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| h) |
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empleo
de espacios
no convencionales. |
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| i) |
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utilización
de abstracciones intelectuales propias del arte
elitista accesible para iniciados. |
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| j) |
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búsqueda
de impactos emocionales en el espectador. |
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| k) |
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negación total del cuerpo como transmisor
expresivo en pos de un lenguaje kinético.
El movimiento por el movimiento mismo.
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Este
cúmulo de contradicciones susceptible de diversos
análisis críticos, tiene un destino incierto.
Fuera de especulaciones, es predecible que esta generación
constituirá un discurso diferente del narrativo
tradicional. Quizás, una nueva significación
expresiva.
La
concreción de todas y cada una de las tendencias,
obviamente partirá de un punto común:
el cuerpo. Marcarán diferencias las relaciones
que se establezcan entre sus posibilidades estructurales
y los factores del movimiento. De las valoraciones que
se hagan de ese cuerpo común, derivarán
formas, estilos, contenidos y características.
Capacidad, inteligencia y seriedad en las investigaciones,
influirán, seguramente, sobre la calidad del
producto final. Lo más importante en esta búsqueda
es tener claro qué es la danza, cuál es
el concepto y cuál la esencia. A partir de allí,
cada uno puede dirigirse en el sentido que más
concuerde con su personalidad, puntos de vista, intenciones
y concepciones.
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El
proceso de cambio dentro de la danza contemporánea
se inicia hace aproximadamente 50 años con
Merce Cunningham. "Interscape".
Foto: Archivo. |
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