Para despertar el interés de los niños
Patricia Aulestia (México)

ué importante fue convocar a un primer Coloquio de Danza para Niños!, sería, a modo de conclusión, la primera impresión después de cuatro días de trabajo, espectáculos, debates y ponencias. El coloquio resultó un campo propicio para compartir momentos de reflexión e intercambio de experiencias en un campo que siempre juega el papel de Cenicienta en todos los escenarios.

Resulta urgente y necesario repensar el trabajo cultural ante este mundo globalizado, en el cual la industria comercial del entretenimiento busca a los niños como consumidores generadores de ganancias materiales. Los niños no son masa, son individuos. Para ellos, los adultos deben crear una danza que los eduque y refuerce en su potencial creativo. Una danza que sea una obra de arte de calidad, que refleje lo maravilloso, lo extraordinario: la fantasía universal. Es necesario buscar una danza que los emocione y los guíe a territorios de libertad e independencia, donde el juego sea el principio de su creación. Una danza que sea "como un sueño" aunque esté inmersa en implicaciones sociales.

¿Por qué no contestar las preguntas de los niños: ¿Tu sueñas en colores o en blanco y negro? Tal vez estos perfectos interlocutores desean una danza de colores. Por qué ofrecerles sólo la opción de ver bailar y no de bailar, de descubrir también las ensoñaciones del cuerpo. Por qué no darles la oportunidad de conocer las infinitas posibilidades del movimiento y del espacio, de gozar y descubrir las ilimitadas imágenes de la danza.

El México de José Vasconcelos, gran educador y visionario, impulsó enérgicamente la instrucción estética del pueblo. Posteriormente, y en contra de estos principios, se impusieron planes educativos que excluyen el arte. En la actualidad, la educación pública mantiene un reducido programa escolar en el que se incluyen diez horas de danza al año, dedicadas principalmente a la preparación de los festivales del Día de la Madre y de clausura de actividades. Dentro del ámbito del Primer Coloquio para Niños, también se cuestionó el papel de la Secretaría de Educación Pública (SEP) en la promoción y difusión de obras para el público infantil.

Dado que los niños no van solos a las funciones de danza, como tampoco, a las de ningún otro espectáculo, para llevarlos al teatro se requieren batallones de promotores culturales especializados y una programación permanente y sistemática. A esto se suma la realización de obras que interesen a alumnos y pedagogos y que les permitan potenciar su capacidad de percibir. Los niños son un público ávido de experimentar sensaciones, de transformarse en seres afectivos que rehúsan perder su capacidad para sorprenderse. Ellos necesitan espectáculos en donde se manifieste que el acto teatral es una forma de dar.

Para los coreógrafos implica el compromiso de profesionalizar su oficio. Esta tarea que induce a desarrollar un juego teatral, social y simbólico. Para ello es necesario identificar claramente la intención primordial de su trabajo, cuidar cada detalle del proceso creativo, su ritmo y duración, como también, definir una estructura sólida con una dramaturgia coherente. Elaborar un discurso diáfano, un lenguaje corporal propio y enriquecer el montaje con música, iluminación y efectos especiales que propicien la concentración y despierten el interés de los niños, son los elementos esenciales de ese camino a la profesionalización. ¿Y por qué no incluirlos como intérpretes?

Presupuestos insuficientes, tanto en los sectores culturales públicos o privados, son moneda corriente en el ámbito del teatro o la danza para niños. En México, la labor fue esporádica e insuficiente. Queda pendiente, asímismo, promover la reconstrucción de obras significativas y el rescate de creaciones de coreógrafos desaparecidos.

Este quehacer es "un arma cargada de futuro", se afirmó en la síntesis final, en una clara referencia al poema del español Gabriel Celaya, "La poesía es un arma cargada de futuro". Los niños son los espectadores hoy y los artistas del mañana y para ellos, los adultos deben construir un futuro que les permita una conexión integral con sus emociones, su creatividad y su intelecto.

 
 
"¿Danza?… para muestra un botón", una obra para niños realizada por Raúl Platas.
 
 

Quiénes y qué

Participantes:
Susana Ríos, Rosario Manzanos, Socorro Merlín, Sonia Pabello, Patricia Aulestia, Josefina Lavalle, Raquel Vázquez, Cora Flores, Oscar Flores, Nellie Happee, Vicente Silva, Gabriela Huesca, Luis Martín Solis, Gustavo Emilio Rosales, Alicia Sanchez, Raúl Platas, Bertha Hiriart, Tonathiu Gomez y María Navarrete.

Obras:
Del repertorio tradicional: "La fille mal gardée", "Coppelia", " El pas de deux de "El pájaro azul".
De coreógrafos-autores: "El renacuajo paseador" (1940) de Anna Sokolow, "Día de difuntos" (1947) de Ana Mérida, "Tonantzintla" (1951) de José Limón, "La muñeca pastillita" (1951) de Rosa Reyna, "Margarita" y "La resortera de oro" (las dos 1953) de Guillermina Bravo, "El rincón de los niños" (1954), Guillermina Peñalosa, "Juan Calavera" (1955) de Josefina Lavalle, "Un cuento" (1958) de Farnesio de Bernal, "Suite infantil Cri-Cri" de Nellie Happee, "La silla" de Carlos López, "Muñecos" de Alberto Méndez, "En el Circo" (1980/1994) de Federico Castro, Victoria Camero, Aurora Agueria y Raquel Vázquez, "Una historia de Piratas" (1993) de Cora Flores y Marco Antonio Silva. "¿Danza?… para muestra un botón" (1996) de Raúl Platas, "El Quixote" (1999) de Marco Antonio Silva.
El ballet de masas: "Creación del Quinto sol" (1953).

     
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