DANZA CON SALUD
Las lesiones de los ligamentos de la rodilla.
Por Maximiliano Ranalletta (*) y Alejandro González Della Valle (**)

Para que la rodilla funcione correctamente y pueda mantener el peso corporal, flexionarse, extenderse y rotar, depende de ligamentos y músculos que la estabilizan, permiten realizar los movimientos bajo control y evitan lesiones articulares. La rodilla tiene "estabilizadores dinámicos y estáticos". Los estabilizadores dinámicos son los músculos que pueden fortalecerse para brindarle más estabilidad a la articulación. Los estabilizadores estáticos son los ligamentos, que son los principales estabilizadores de la rodilla. A diferencia de los músculos, los ligamentos no pueden fortalecerse con entrenamiento. En la rodilla existen cuatro ligamentos mayores: el ligamento lateral interno, el ligamento cruzado anterior (LCA), el ligamento cruzado posterior (LCP) y el ligamento lateral externo (Figura 1). El esguince de rodilla es la lesión de alguno de estos ligamentos.

El que más frecuentemente se lesiona en el bailarín es el ligamento lateral interno, fundamentalmente durante la rotación externa extrema y persistente de los miembros inferiores, indispensable en algunos movimientos y posiciones básicas de la danza. La lesión de este ligamento puede acompañarse de dolor leve en algunas posiciones hasta un dolor fuerte, que invalida al bailarín al punto de no permitirle realizar sus ensayos, clases y funciones. El examen físico y una resonancia magnética por imágenes determinarán la severidad de la lesión y su tratamiento. Una vez ocurrida la lesión, el reposo, los analgésicos y la kinesiología son suficientes en la mayoría de los casos. Para prevenir esta lesión es conveniente trabajar la rotación externa de los miembros inferiores desde las caderas y no desde las rodillas. De esta forma se evita que se estire el ligamento lateral interno.

El LCA evita el desplazamiento de la tibia hacia adelante, y el LCP, el desplazamiento hacia atrás (Figura 1). La lesión del LCA es mucho más frecuente que la lesión del LCP. El LCA puede lesionarse de diversas maneras: la más frecuente es el aterrizaje de un salto con el pie fijo en el piso, seguido de giro sobre el resto del miembro. Sin embargo, los ligamentos cruzados pueden lesionarse también durante caídas violentas, cambios de dirección o detenciones bruscas. No obstante, la lesión de los ligamentos cruzados es menos frecuente que la lesión de los meniscos de la rodilla. (Ver Danza en español No. 10)

Cuando un ligamento cruzado se corta, no es posible que cicatrice normalmente. Es muy frecuente que no cicatrice, o que si lo hace, lo haga en forma incompleta y el ligamento quede alargado y su función sea insuficiente. Si tienes dolor y sensación de aflojamiento brusco de tu rodilla, especialmente al aterrizar de un salto, es posible que tengas una lesión del LCA.

Con un simple interrogatorio y el examen de tu rodilla, tu médico puede tener una idea aproximada del estado de tus ligamentos cruzados. Es probable que solicite una radiografía simple de tu rodilla para descartar que no tengas lesiones óseas asociadas. Sin embargo, si sospecha que tienes una lesión de los ligamentos cruzados, la resonancia magnética nuclear le permitirá hacer un diagnóstico preciso del tipo de lesión y su ubicación, como también de la presencia de lesiones asociadas de los meniscos y otros ligamentos (Figura 2).

Por lo general, la ruptura del ligamento cruzado en un individuo activo como un bailarín, requiere una cirugía que consiste en sustituir el ligamento roto por un tendón de la región de la misma rodilla. El tendón se implanta mediante la utilización de técnicas de artroscopía que consisten en trabajar en la articulación de la rodilla mediante pequeñas incisiones por las que ingresan tubos con ópticas e instrumentos.

Después de la cirugía, es necesaria una vigorosa rehabilitación para lograr un óptimo rango de movilidad articular y el fortalecimiento de los músculos que estabilizan activamente la rodilla (cuadriceps y músculos de la pantorrilla). Una gran proporción de los bailarines que se operan para reconstruir su ligamento cruzado roto, puede retornar a la práctica de la danza, sin embargo, el retorno completo puede demorarse varios meses o un año.

(*)Medicina del Deporte S.A. Pedro Goyena 217. Buenos Aires. Argentina.
medicinadeldeporte@uolsinectis.com.ar

(**) Servicio de Ortopedia y Traumatología. Hospital Italiano de Buenos Aires. Argentina.

 

 
Figura 1
Los principales ligamentos de la rodilla.
1- Ligamento lateral externo
2- Ligamento lateral interno
3- Ligamento cruzado anterior
4- Ligamento cruzado posterior
 
 
   
Ligamento cruzado anterior Ligamento cruzado anterior
 
Figura 2
En la resonancia magnética de la izquierda se observan el LCA (*) y LCP (+) intactos. En la imagen de la derecha se observa una ruptura del LCA.
 
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