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TENDINITIS
ROTULIANA:
El tendón que
faltaba
Por: Alejandro
González Della Valle (The Hospital for Special
Surgery. New York)
La
extensión de la rodilla es indispensable para
mantener la posición de parado, levantarse o
sentarse en una silla, caminar y saltar. El mecanismo
extensor de la rodilla esta compuesto por el músculo
cuadriceps que se contrae para extender la rodilla,
la rótula o patela que forma parte de la rodilla
y el tendón rotuliano, que vincula a la rótula
con la tibia y transmite la acción del cuadriceps
(Figura 1).
La
tendinitis rotuliana es la inflamación del tendón
rotuliano y es una lesión frecuente en el bailarín,
así como en deportistas que realizan saltos frecuentes
en voleibol, básquet y fútbol. Todas estas
actividades comparten el hecho de realizar saltos, aceleración
y desaceleración brusca y frecuente. Por otra
parte, también todas ellas sobrecargan notablemente
el mecanismo extensor de la rodilla y lo predisponen
a lesionarse. Cuando el tendón rotuliano se somete
a una sobrecarga repetitiva e intensa, puede sufrir
lesiones microscópicas que cicatrizan y se curan
completamente; sin embargo, pueden persistir y producir
la inflamación progresiva y la degeneración
del tendón rotuliano.
Algo
similar ocurre en el tendón de Aquiles del bailarín,
tal como fue tratado en
Danza en español N° 13. A pesar
de que la inflamación crónica del tendón
de Aquiles predispone a su ruptura, la ruptura del tendón
rotuliano es extremadamente rara. El síntoma
principal de la tendinitis rotuliana es el dolor, que
en general se asienta en el polo inferior de la rótula
(Figura 1). El dolor puede ser leve y no comprometer
las actividades diarias o puede incapacitar, al punto
de no permitir la práctica de la danza.
A
pesar de que el diagnóstico puede hacerse con
un meticuloso interrogatorio y examen físico,
su médico, basado en su experiencia, puede solicitar
ecografías o resonancia magnética del
tendón para confirmar el diagnóstico.
El tratamiento de la tendinitis rotuliana es generalmente
no quirúrgico y consiste en la aplicación
de pomadas antiinflamatorias y analgésicas locales,
la ingesta de antiinflamatorios (aspirina, ibuprofeno,
naproxeno, diclofenac, etc) y una rehabilitación
kinesiológica prolongada y en ocasiones, limitar
la actividad o adaptarla durante algunas semanas.
Sólo
pocas personas con tendinitis rotuliana fracasan con
un tratamiento conservador y requieren un tratamiento
quirúrgico, que consiste en remover una pequeña
porción central del tendón junto con una
pequeña porción del polo inferior de la
rótula. La gran mayoría de los pacientes
regresa a su actividad completa después de un
período de 4 a 6 meses.
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