"Bailaor", un espectáculo que preserva las más puras tradiciones del flamenco.
Foto: Daniel Muñoz.
 

ANTONIO CANALES
Un gitano del siglo XXI
Por Maritza Gueler (USA)

Habla con la misma vehemencia con la que baila. Su voz suena en diversos tonos y con diferente intencionalidad, igual que sus pies, cuando se posan sobre el escenario y lanzan una andanada de sonidos y movimientos encrespados o ligeros. Antonio Canales, nació en un famoso barrio de Sevilla: Triana. Hijo y nieto de artistas, empezó a bailar por "puro gusto" y quedó atrapado por el embrujo del flamenco. Gitano de pura cepa, es uno de los bailaores que, desde hace alrededor de 15 años se convirtió, junto con Joaquín Cortés, en uno de los representantes más cabales de la nueva generación del flamenco. Innovador y conservador de las raíces, osado y agresivo, reflexivo y arrollador, este año irrumpió con un nuevo y escandaloso desafío: "Minotauro", un espectáculo que revive el mito griego con estampas de la vida actual.

Antonio Gómez de los Reyes, Antonio Canales, comenzó a aprender ballet en un club hasta que un día decidió irse a probar suerte a Madrid. Franco todavía estaba en el poder y los primeros tiempos fueron duros. Dormía en el metro, comía en un convento y se buscaba la vida como podía. Consiguió un trabajo en un "tablao" donde le pagaban 1.300 pesetas todas las noches. Allí lo vio el director del Ballet Nacional y logró entrar en la compañía. Después de tres temporadas, se convirtió en solista y luego, en primer bailarín. De ahí, a París. Se nutrió de las corrientes contemporáneas de la época, compartió escenario con Rudolf Nureyev, Maia Plisetskaia, Carla Fracci, Vladimir Vasilev, Fernando Bujones, Peter Schaufuss, Sylvie Guillem, Patrick Dupond, y regresó a España con nuevos aires. Desde hace más de 10 años tiene su propia compañía, con la que montó una diversidad de espectáculos que transitan por diferentes lenguajes y estilos: "A ti, Carmen Amaya", "Siempre flamenco", "Bengues, Venus y Narciso", " A cuerda y tacón", "Gitano", "Variaciones sobre el Guernica de Picasso", "La casa de Bernarda Alba" y "Bailaor", son algunos de los que integran una larga lista que llega a cuarenta obras.

Tras el debut como actor en la producción francesa "Vengo", Antonio Canales participó en los rodajes de "Vida y color", una película sobre la vida de Antonio Machín, primer largometraje de Santiago Tabernero y en el filme de Randa Haines, "Camino Flamenco". Hace alrededor de un año, Canales comenzó a gestar "Minotauro". Desde el estreno en la Bienal de Flamenco de Sevilla 2002, la obra sólo despertó comentarios encontrados, exaltación, contrariedad y, en definitiva, mucho escándalo. El resultado: localidades agotadas cuando todavía faltaban diez días para el estreno. "No es flamenco moderno, ni flamenco nuevo, ni flamenco contemporáneo -afirma con decisión-, que nadie se confunda. Si bien uso el vocabulario flamenco, también incorporo otros. Esta obra marca otra etapa de mi carrera."

DANZA: ¿Por qué el mito del minotauro?
Antonio Canales: No es la primera vez que toco los mitos griegos. Siempre me gustaron mucho las obras clásicas porque tienen esa sabiduría que sirve para todos los tiempos y para todas las artes, tanto para el ballet clásico, como para el moderno o para la pintura... El flamenco puede tocar cualquier tema, desde el tópico clásico español u otros muy arraigados como es Carmen, pero también puede tocar Carmina Burana u otros. El arte del flamenco es universal y por esa razón también le abro los brazos a una obra mitológica y la traigo hasta nuestros días.

D: ¿En qué se diferencia de tus otros espectáculos?
AC: El argumento es un hombre flamenco, alcohólico, preso de su laberinto, donde él mismo tiene que ser su propio Teseo, domar al bicho que llevamos dentro y saber salir del laberinto. La tarea consistió en tomar la obra griega, quitarle los 2000 años y traerla hasta nuestros días. Claro que es contemporánea, claro que es una dinamita; quizás es la más visual y la más agresiva de mis obras. La obra es terrible, pero es una maravilla poder ver la evolución que he ido dando en mi carrera. Ya con 40 años me he permitido hacer una coreografía para dar un mensaje y hacer una reflexión sobre la vida.

D: ¿Cuál sería ese mensaje?
AC: Pienso que al bicho no hay que matarlo. No estoy de acuerdo con los que dicen: "Hay que matar al animal". No podemos matar el olor del sobaco que llevamos dentro, porque de lo contrario seríamos de plástico. ¡Tenemos que domarlo! A un niño no se le enseña a mentir y sin embargo, miente. Tampoco se le enseña a robar un lápiz a un amigo en el colegio, y sin embargo lo hace. Es el instinto que está dentro de nosotros. ¡Y está en todos! El orgullo, la envidia, la ira, todas las cosas viven dentro de nosotros, no son ajenas, son nuestras. Nadie está exento de que pueda, de repente, desarrollarse uno de esos instintos y se convierta en un dragón. Por otra parte, también estuve viendo mucho los hábitos que tenemos en secreto y que después decimos: "Y por qué hago esto", y lo haces sin darte cuenta. Y luego dices: "El lunes dejo de fumar, el lunes voy a adelgazar…" Todo eso es mentira, porque el martes ya se te ha olvidado. Es la promesa eterna de "los lunes", que tenemos todos los hombres como un mandato moral que nos acosa. Todo este amasijo de cosas hace que los hombres perdamos los estribos y no sepamos dirigirnos bien.

 
  Localidades agotadas y polémica entre puristas y renovadores frente a "Minotauro", el nuevo espectáculo de Antonio Canales.
Fotos: Claudio Álvarez.
 
 
 

D: Parece que intentaras poner un espejo para que todos se miren…
AC: Toco muchos temas en esta coreografía. Temas como por ejemplo, el maltrato a las mujeres. Y no hablo sólo del maltrato físico, sino del psicológico. A la gente no sólo se la maltrata porque se le pegue. A veces llegas a la casa y si tratas a la otra persona como un mueble, pues psicológicamente la estás maltratando. Creo que en la sociedad actual hay mucho maltrato psicológico. También me acerco a temas cercanos a los que solía tocar Fassbinder en sus películas, la bisexualidad, por ejemplo. Temas que son un poco tabú.

D: Sin embargo, a veces es bueno enfrentarse con la realidad.
AC: La gente no está acostumbrada a que se le refriegue que todo el mundo se masturbó alguna vez. Y cuando los gitanos estamos por ahí y nos preguntamos entre nosotros "¿Y tu mujer lo hará?". "No, la mía no", dicen contentos. ¡Como si fuéramos tontos! Es como una vergüenza ajena que no se comenta, pero son cosas que acompañan al ser humano. Por eso, con esta obra intento hacer una reflexión y decir: "No a la agresividad, no a ese bicho que se ve ahí. Intentemos construir un mundo mejor."

D: ¿Qué reacción trajo esta osadía de tocar temas que son tabú, especialmente para los gitanos?
AC: Salimos en todas las portadas y en todos los telediarios. Yo dije que nadie se iba a quedar indiferente. Esto ha creado un escándalo porque, claro, ni a ufanos ni a profanos. Por supuesto, yo no estoy intentando dar cátedra, ni decir que eso es flamenco puro. ¡No! ¡No! ¡No! Es cierto que hay dilema, polémica entre los flamencos puristas y los otros. Pero yo no lo he hecho para crear polémica.

D: Desde tu óptica ¿Cuáles fueron los momentos clave del flamenco?
AC: Es muy largo como para enumerar… Hubo una época maravillosa que fue la de Antonio "el bailarín", Carmen Amaya, los grandes ballets, los ballets nacionales, los festivales de España. Luego vino Antonio Gades, con el Ballet Nacional y el suyo propio, y después, Carlos Saura. Ellos forjaron una veintena de años maravillosos y el flamenco fue tomando un prestigio más internacional cada vez. Más tarde, ya saltamos a la esfera en la que estamos Cortés y yo, detrás, Sara Bara y los jovenzuelos que están despuntando. Desde hace más de 15 años el flamenco ha empezado a relacionarse con la pintura, con la moda y a hacerse más actual. Ha salido de aquel círculo vicioso. Creo que ahora está viviendo la época dorada, la más dorada que ha tenido a todo nivel: músicos, bailes, toque… Era muy importante popularizar la danza a nivel internacional, que fuera de todos y no de un grupo pequeño. Lo de nuestros padres era como tenerla en una vitrina antigua.

D: Esta división entre flamencólogos tradicionales y modernos, ¿de qué manera influye en la evolución del baile?
AC: Como decía Charles Chaplin: "No quiero renunciar a la deliciosa libertad de equivocarme". Lo que sea bueno, permanecerá y lo que sea malo, pues, perecerá. Hay que dejar que la gente se equivoque y que lleguemos a todos los ángulos posibles en el flamenco, siempre que llamemos a cada cosa por su nombre, para no confundir. Pero por supuesto, hay que dejar el alma volar.

 
 
"Ya con 40 años me he permitido hacer una coreografía para dar un mensaje y hacer una reflexión sobre la vida."
 
 

Próximas giras del 2003

En España:

  • Alcorcón (1 y 2 de febrero)

  • Leganés (7 y 8 de febrero)

  • Zaragoza (14, 15 y 16 de febrero).

En el exterior:

  • Puerto Rico

  • Méjico

  • Miami.
 
Volver al principio
 
 
 

María Taglione, Carlotta Grisi, Lucille Grahn y Fanny Cerrito en un pas de quatre de Jules Perrot, las estrellas del Romanticismo.
Fotos: Archivo.

 
 
 
 

HISTORIA DEL BALLET KIROV (PARTE I)
En la ciudad de los zares
Por Enrique Honorio Destaville (Argentina)

Los primeros tiempos

En la ciudad que el zar Pedro el Grande ordenó construir en 1703 como capital del imperio ruso y cabeza de puente al occidente, se gestó el Ballet que, por décadas, ha admirado el mundo. Esa ciudad, San Petersburgo, logró recuperar su nombre original luego de 1990, después de llamarse sucesivamente Petrogrado en los años de la Primera Guerra Mundial y Leningrado en el período soviético. Allí la zarina Ana Ivanovna decidió crear -en 1738- la Escuela Imperial de Danza que confió al maestro francés Jean-Baptiste Landé. Allí también en 1783 y por decisión de Catalina II nació un primer Gran Teatro (que en ruso significa Bolshoi y nada tiene que ver con el de Moscú). Pedagogos y coreógrafos franceses estuvieron al frente, tanto de la escuela como de la compañía residente. Por casi treinta años Charles-Louis Didelot forjó la primera generación de brillantes bailarines rusos. Eran las primeras décadas del siglo diecinueve, cuando San Petersburgo no recibía más influencia que la de la escuela francesa del ballet, pese a Napoleón y su invasión a Rusia.

El Romanticismo

Pero a la guerra sucedió la paz y el romanticismo decimonónico irrumpió con rasgos etéreos, luz de luna, escenas de muerte por amor, y lució deslumbrante en la capital de los zares. Para una escena imperial plena de oropeles se necesitaba una estrella: María Taglioni, quien arribó y cautivó al público desde 1837 a 1842. Tras ella, las renombradas Lucille Grahn, Fanny Elssler, Carlotta Grisi y Fanny Cerrito se encumbraban, temporada tras temporada, en obras de creadores tan significativos para la época como Jules Perrot y luego Arthur de Saint-Léon, que dejó Rusia en 1869.

El "reino" de Marius Petipa.

Desde aquella partida, un francés de Marsella se impuso como maestro y coreógrafo. Había actuado en San Petersburgo a partir de 1859 como primer bailarín. Marius Petipa confiaba plenamente en las posibilidades que le brindaban el medio y el elenco. Su "reino" se impondría en la escuela y en el Teatro Imperial. La visión de Petipa fue todo lo grandiosa que necesitaba el arte del ballet en un imperio tan particular como el de los zares, tanto, que llegaría a ser hito en la Historia del Ballet. Cuando a partir de 1885, la técnica brillante de las bailarinas italianas (Zucchi, Brianza, Bessone, Legnani y dell’Era, entre otras) cautivó al público ruso, él no vaciló en aprovechar ese empuje, ese fogoso virtuosismo, a través de las enseñanzas de Enrico Cecchetti, que de bailarín pasó a maestro de baile adjunto y profesor. De esta unión nació la escuela rusa, gestada en San Petersburgo, síntesis de la elegancia francesa y del brío italiano, sublimados por el temperamento eslavo. Y para colmar esta conjunción, las enseñanzas de Christian Johansson, discípulo directo de Bournonville.

A partir de 1886 el Ballet Imperial tuvo su sede en el flamante Teatro María, en ruso "Mariinski". Ya Petipa había producido numerosas obras (incorporadas al repertorio del nuevo teatro), hitos históricos, algunos de los cuales eran "La Hija del Faraón", "Don Quijote", "Paquita", "La Bayadera", obras donde contó con la colaboración musical de Cesare Pugni y Ludwig Minkus. Cuando a fines de la década de los 80 la era Petipa cobró el carácter de "Edad de oro", el creador y su segundo -Lev Ivanov- se valieron nada menos que de la producción musical de Piotr Ilich Tchaicovsky, fruto de lo cual se suceden "La Bella Durmiente del Bosque", "El Cascanueces" y "El Lago de los Cisnes". A estas tres obras maestras, siguieron otras de Petipa en colaboración con Aleksandr Glazunov ("Raymonda", "Las Estaciones" y "Las Astucias del Amor"), o con Riccardo Drigo, talentoso director de orquesta italiano que cautivó con "La Flauta Mágica" y "Los Millones de Arlequín". Son éstos algunos de los títulos más destacados. Es en esa época cuando la Compañía del Teatro María se erige como una de las más grandes de la historia y en las cuales brilla el esplendor artístico de Eugenia Sokolova, Varvara Nikitina, Mathilde Chessinska, Olga Preobrajenska, Pavel Guerdt, Nikolai y Sergei Legat.

Fokine y los nuevos tiempos

Pasaron algunos años más y nuevos bailarines cautivaron la admiración del público: Agrippina Vaganova, Anna Pavlova, Vera Trefilova, Thamar Karsavina, Lubov Egorova, Mijail Fokine, Vaslav Nijinski. Eran los comienzos del Siglo XX cuando concluyó la era Petipa. El ilustre anciano, achacado por los años y por las nuevas tendencias reformistas de sus mismos discípulos, como Fokine, o los comentarios modernistas de la revista "El Mundo del Arte" con Sergei Diaghilev a la cabeza, acosado también por Teliacovski -director del teatro que buscaba afanosamente desprestigiarlo- tuvo que retirarse. Fokine no renegó de algunas reglas del academicismo de Petipa, pero quería liberar el Ballet de ciertas convenciones que juzgaba perimidas. Para el renovador Fokine la danza debía ser más expresiva y reflejar un estado del alma. Las obras no podían quebrarse en varios actos con largos intervalos o artificiales "divertissements", por el contrario, debían concentrarse y mostrar una armoniosa unidad de danza, música y pintura. Entonces el Ballet del Teatro María pasó a ser la cuna del nuevo ballet ruso, del que surgiría lo mejor de la troupe con que Diaghilev asombró y conquistó al occidente a partir de 1909.

Si aquel año marca un hito, que parcialmente afecta a la compañía por ciertas ausencias de parte de sus estrellas -que marcharon junto al renombrado empresario-, el Ballet del Teatro María logró mantenerse pese a la evidente crisis y a la situación socioeconómica del país a partir de la horrible guerra desencadenada en 1914. Para conservar el prestigio estaban sus siempre refulgentes estrellas como Mathilde Chessinska, Trefilova, Preobrajenska y Egorova, más la destacada nueva generación a cuyo frente estában Elena Smirnova, Ludmila Schollar, Olga Spessitzeva, Piotr Vladimirov, Anatoli Obujov, Anatoli Vilzak, para quienes Mijail Fokine y Boris Románov realizaron sus nuevas producciones. Cada una de ellas se presentaba, siempre, con las reposiciones de Petipa, Ivánov, y Aleksandr Gorski.

 

3rd MARIINSKY INTERNATIONAL BALLET FESTIVAL San Petersburgo (Rusia)

 
   
 

Daria Pavlenco en "La Bayadera".
Foto:Natasha Razina. Gentileza del Mariinsky Theatre

   
   
   

Desde el 21 de febrero hasta el 2 de marzo.

Calendario de funciones:

  • Viernes 21: "Undina" (Estreno) (Lacotte/Puni)

  • Sábado 22: "La cenicienta" (Ratmansky/Prokofiev)

  • Domingo 23: "La Bayadera" (nueva producción) (Petipa/Minkus)

  • Lunes 24: Invitado especial: Ballet Bolshoi. "La fille mal gardée" (Ashton/Harold)

  • Martes 25: Una noche con los ballets de George Balanchine, entre los que se destacan "El hijo pródigo" y "Apollo".

  • Miércoles 26: Una noche con los ballets históricos.

  • Jueves 27: "Princess Pirlipat" (Estreno mundial) (Simonov/Slonimsky) Libro y diseño escenográfico de Mikhail Chemiakin. "Sounds of empty pages" (Neumeier/Schnittke). "Le jeunne homme et la mort" (Petit/Respighi/Bach)

  • Viernes 28: "Manon" (MacMillan/Massenet)

  • Sábado 1 de marzo: "El lago de los cisnes" (Petipa/Tchaikovsky)

  • Domingo 2 de marzo: Gala con estrellas internacionales.

Cultural Services Internacional LLC organiza un viaje de 13 días por la ciudad de los zares en el que se incluyen visitas a los principales lugares históricos, y espectáculos diarios que forman parte del 3rd. Mariinsky Internacional Ballet Festival.

Detalles del recorrido turístico:

Salida el 19 de febrero desde el aeropuerto JFK y llegada a San Petersburgo el 20 de febrero. Al llegar a Rusia los viajeros tendrán un guía que habla inglés. El primer día se realizará una recepción en el hotel y a partir del sábado 22, comienzan los paseos por la ciudad construida por Pedro el Grande. Un recorrido por los principales museos y palacios rusos donde se podrán observar las obras de los grandes maestros rusos como Rublev, Shubin, Kiprensky, Fedotov, Repin, Levitan y otros.

Famoso por su arquitectura, el Yusupov Palace es el lugar donde fue asesinado el célebre Rasputin en diciembre de 1916. El Hermitage Museum, también forma parte de este tour donde el arte tiene un papel protagónico.

Informes: Cultural Services Internacional LLC. Teléfono: 212-764-6461. Email: director@culturalservices.com. Web site: www.culturalservices.com

 

Anna Pavlova, debutó en San Petersburgo en 1899 y luego estrenó "La muerte del cisne" de Fokine en 1907.

 
Volver al principio
 
 

STEPHEN PETRONIO
A toda máquina
Por Patricia Aulestia (México)

A principios del año que acaba de terminar, Stephen Patronio, uno de los coreógrafos estadounidenses más innovador de su generación, impartió un curso de técnica, estilo y repertorio en Morelia, Estado de Michoacán. A partir de ese momento se inició un intenso trabajo de intercambio entre el coreógrafo y algunos grupos mexicanos especializados en danza contemporánea. Petronio montó en México la obra "La presa", para la compañía Aquo-Danza Contemporánea dirigida por Lourdes Luna y Bernardo Torres. La música original estuvo a cargo de Carlo Nicolao, el compositor de la banda sonora de la película "Santitos". Esta obra se presentó luego en el Queens Theatre in the Park, y en el Festival Outdoor del Lincon Center de Nueva York, auspiciada por el Fideicomiso México-Estados Unidos.

En este plan de intercambio gestado hace un año, destacados valores de la danza mexicana, tuvieron la oportunidad de trabajar con el coreógrafo. Entre ellos, el joven y talentoso Erick Montes, quien integra actualmente -en carácter de aprendiz- la Stephen Petronio Company de Nueva York, gracias a una beca del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes. Petronio y su compañía después de cumplir con una temporada en el Joyce Theatre, en Manhattan, viajaron nuevamente a México para presentarse en el Teatro Principal en el marco del Festival Internacional de Puebla. Luego, en el Teatro de las Artes del Centro Nacional de las Artes de la ciudad de México, celebraron el vigésimo tercer aniversario de la compañía que dirige el que fue llamado "el niño mimado" de la danza contemporánea.

Un público joven y entusiasta -alumnos de las escuelas profesionales de danza, maestros y artistas-, aplaudió a rabiar el programa que presentó la compañía, integrado por obras como "Broken man" (Hombre roto), "Strange Attractors part II" (Atracciones extrañas parte II), "Prelude"(Preludio) y "City of twist" (Ciudad de giro). Esta última obra, se concibe como el primero de dos trabajos que se presentarán como un díptico del cual la segunda parte se completará este año que comienza. Reconocido por críticos y por el público de su país, Canadá, América del Sur y Europa, Petronio explicó que el repertorio seleccionado para esta oportunidad sintetiza cerca de dos décadas de trabajo. "Cada pieza recrea un mundo que se comprende a través de la intuición -acota-. Es producto de la fusión de la danza contemporánea, la música electrónica, las artes visuales y la moda. Por otra parte, la personalidad de la compañía se define a través de un lenguaje crudo, vigoroso y persistente que se expresa en la animalidad de ocho bailarines que proporcionan una información visual y kinética, acorde con nuestros días".

Uno de los rasgos característicos de estos tiempos, especialmente en los Estados Unidos, es el patrocinio de diferentes instituciones para la realización de cada una de las obras que realizan algunas compañías. En el caso de la producción y la gira de "Atracciones extrañas parte II" y "Ciudad de giro", la ayuda llegó del Fondo Doris Duke para Dance (nombre que aparece en el programa de mano), del National Dance Project, un programa de la Fundación New England para las Artes y los fondos adicionales del National Endowment for the Arts, la Fundación de beneficencia Doris Duke, la Fundación Andrew W. Mellon y la compañía Philip Morris, Inc.

Petronio, cuyo lenguaje coreográfico genera movimientos virtuosos y fuertes, a partir de ideas precisas que se desarrollan en un juego de improvisación, provoca una ruptura con la forma de entrenamiento tradicional de la danza contemporánea. Por otra parte, el creador busca que el movimiento se adapte a los cuerpos particulares de los bailarines con los cuales trabaja. La prensa mexicana, confirmó plenamente que Stephen Petronio crea en sus trabajos un lenguaje atlético, expresivo, violento y sensual, reflejo de un arte neoyorquino que, al igual que el sentir de los habitantes de La gran manzana, se traza en un antes y un después de lo ocurrido el 11 de septiembre de 2001.

 
 
Un lenguaje atlético y expresivo, interpretado por los bailarines de la Stephen Petronio Company.
Foto gentileza del CNART.
 
 
Volver al principio
 
 
 
Jornada de videodanza mexicana en Nueva York: seis obras de diferentes realizadores.
Foto: Meinolf Koessmeier/Lente 30-30
 
 
 

VIDEODANZA
En pantalla grande
Por Laura Ríos (México)

México es un país al que muchos describen como surrealista. Sin embargo podría decirse que es un lugar donde conviven pasado, presente y futuro, donde los contrastes sociales, como en otros países latinoamericanos, son grandes. Los creadores de videodanza, tercos, apasionados, insistentes y con una gran convicción, trascienden las barreras de los países, las precariedades económicas o políticas e intentan crear una forma de expresión universal a través de este lenguaje.

Como resultado de un arduo batallar perpetuado por años, los realizadores de esta disciplina artística presentarán sus trabajos en el 31st Annual Dance on Camera Festival 2003 en Nueva York. Este encuentro en el que se destinó una jornada a la videodanza mexicana, que se realizará el 16 de enero, está organizado por la Dance Films Association. Uno de los trabajos incluidos, "Ulrike en Azul", bajo la dirección de Octavio Seivy, integra el lenguaje coreográfico con el audiovisual. La fusión de imágenes subjetivas con el movimiento humano dan a la pieza un tono poético. Otra de las obras, "El hombre que confundió a su mujer con un sombrero", de Magdalena Brezzo (una alumna graduada del Cenart y ganadora -este año- del primer lugar del Premio de Composición Coreográfica Contemporánea, INBA-UAM) describe la soledad de un hombre en una casa abandonada. "...Por siempre" es una pieza de Mauricio Nava (también graduado del Cenart y dos veces ganador del Premio de Composición Coreográfica Contemporánea).

Diferentes circunstancias históricas y evolutivas, permiten que en la actualidad la videodanza comience a ser reconocida, a pesar de que hace más de 20 años Pola Weiss, -quien se autonombró "teleartista"- realizó las primeras creaciones en este género. En 1979 presentó en las calles de Venecia su espectáculo "Videodanza, viva videodanza". En México, no fue entendida su compleja personalidad. Se suicidó en 1990. Weiss dejó un legado de treinta y ocho trabajos de videoarte y una nueva generación de amantes de la creación en video.

Hacia finales de los ‘90 se producían algunas obras de videodanzas, pero no había espacios específicos para exhibirlas. Muchas veces se mostraban en un monitor de televisión instalado en el lobby de algún teatro, en medio de una audiencia impaciente por entrar a ver un espectáculo de danza en vivo. Algunos opinaban que la videodanza no era interesante porque un bailarín podía hacer movimientos que no eran posibles en la realidad. Otros reclamaban que la danza perdía su energía vital al ser registrada en video. No obstante, es en este tiempo cuando el Centro Nacional de las Artes (Cenart) incorporó el taller de videodanza como parte del plan de estudios de la licenciatura en coreografía.

Antes de este creciente interés y producción que se fue gestando en los últimos años, los realizadores de esta disciplina comenzaron a crear espacios específicos para exhibir las piezas realizadas. En 2000, Mariana Arteaga organizó la "Muestra de Videodanza" en el Museo de Ciencias y Artes (MUCA) de la Universidad Nacional Autónoma de México. El mismo año, bajo la iniciativa de Haydé Lachino, se organizó la "Primera Jornada de Videodanza" en la Cineteca Nacional, en la Ciudad de México. A esta muestra se integraron piezas de México, Uruguay, España y algunos trabajos de los ’60, realizados en otros países en los cuales se mostraban los primeros intentos de integrar el lenguaje coreográfico con el audiovisual. Este año, se hizo la "Segunda Jornada de Videodanza" en la Cineteca Nacional, con el patrocinio de la Coordinación Nacional de Danza y el Fondo Nacional para la Cultura y las Artes (FONCA).

 
   

Laura Ríos

Cursa la licenciatura en Psicología en la Universidad Nacional Autónoma de México, UNAM y es egresada del Centro de Investigación Coreográfica, CICO, del Instituto Nacional de Bellas Artes, INBA. Está certificada por el Topf Institute de Nueva York. Desde 1999 imparte el taller de técnica Topf: "Cómo Vivir en tu eje". Junto con Haydé Lachino organizó la Primera y Segunda Jornada de Videodanza en la Ciudad de México. Con el apoyo del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes, FONCA, realizó el proyecto "Vidrio Negro", serie de videodanzas que se exhibieron en Nueva York, Boston, Costa Rica, Uruguay y México. Colabora para distintas publicaciones en México, tales como "Etcétera", el diario "El Nacional", "Suplemento X". Actualmente desarrolla el proyecto "Espejo Blanco" donde integra y experimenta la integración del lenguaje coreográfico y audiovisual en escena.

31st Annual Dance on Camera Festival 2003

Bronx Academy of Arts and Dance (BAAD).  Teléfono: 718-542-0267. www.bronxacademy-ofartsanddance.org.
Jueves 16 de enero

Azaza "Sueños blancos" (6 min., 2001) Productor: Angela Giglia, Arte Acción. Director:Gerardo Sánchez González. Coreógrafo: Gerardo Sánchez y Rosario Armenta.

"El hombre que confundió a su mujer con un sombrero" (5 min., 2000) Productor: Camerino. Director/Coreógrafo: Magdalena Brezzo. Intérprete: Antonio Sarmiento.

"Ulrike en azul" (5:30 min., 2002) Director: Octavio Seivy Romero. Coreógrafo/Intérprete: Ulrike.

"Voyerista" (7 min., 2001) Director. Darzee Monsiváis. Coreógrafo/Intérprete: Abigail Jara.

"De cuerpo trenzada" (11 min., 2000) Director: Elisa Lipkau. Coreógrafo: Leyson Ponce, Luis Viana y Rafael. Intérprete: Rosaura Hidalgo

"...Por siempre" (9:30 min., 2002) Productor: El Circo Contemporáneo danza-multidisciplina. Director/Coreógrafo. Mauricio Nava. M. Manú Chao. Intérpretes: Camilo Chapela, Alonso Alarcón

 
Volver al principio
 

PREMIO NIJINSKY EN EL MÓNACO DANCE FORUM
Un Oscar para la Danza
Por Susana B. Williams (Desde Mónaco)

La segunda edición de los Premios Mundiales Nijinsky de la Danza se realizó dentro del marco del Mónaco Dance Forum, en Monte Carlo, el 14 de diciembre, último día de este encuentro que reunió a bailarines, coreógrafos y periodistas especializados de todo el mundo. La gala, presidida por la Princesa Carolina de Hanover y el Príncipe Alberto de Mónaco permitió conocer la decisión de un jurado integrado por periodistas de treinta y ocho países, como también por el voto público a través de Internet. Esta celebración que estuvo organizada por el modisto Karl Lagerfeld, contó con la acogedora actuación de la actriz francesa Jean Moreau, fragmentos de films de los galardonados y de otros artistas de la danza que concurrieron a este encuentro, danzas de Savion Glover y un nutrido grupo de celebridades. Entre los invitados: la estrella de Hollywood Cyd Charisse, los coreógrafos William Forsythe, Maurice Béjart, Bill T. Jones, Emio Greco y las bailarinas Marcia Haydée y Lucía Lacarra.

El coreógrafo estadounidense William Forsythe, director del Ballet Frankfurt recibió el Premio Nijinsky como mejor coreógrafo. Forsythe es, en la actualidad, una de las voces más reconocidas del arte coreográfico internacional cuya visión artística permitió el desarrollo y crecimiento de la compañía alemana.

Jean Christophe Maillot, director y coreógrafo del Ballet de Monte-Carlo y presidente del Mónaco Dance Forum, recibió el premio a la más importante creación coreográfica del año 2001 por su obra "La Belle" que se estrenó en la Salle des Princes, Grimaldi Forum el 27 de diciembre de 2001. El Premio Nijinsky al bailarín sobresaliente fue para Vladimir Malakhov, "principal dancer" del American Ballet Theatre y director artístico y "principal dancer" del Ballet Ensamble del Deutsche Staatsoper Berlin. La bailarina premiada en la misma categoría fue la española Lucía Lacarra, actual bailarina estrella del Bavarian State Ballet Munich (ex "principal dancer" del San Francisco Ballet hasta mayo de 2002).

 
 
Vladimir Malakhov, Premio Nijinsky al mejor bailarín 2001, protagoniza al príncipe Sigfrido en "El lago de los cisnes".
Foto: Mira. Gentileza del ABT
 
 
 
La Princesa Carolina de Hanover, con su exquisita y sobria elegancia, dirigió unas palabras al público e hizo mención, al inicio del discurso, que Jean Moreau y ella comparten la misma fecha de cumpleaños: el 23 de enero. La princesa, presidenta de honor del Mónaco Dance Forum, en su adolescencia soñaba con ser bailarina. Hoy, es una verdadera entusiasta de la danza.

La gala prosiguió con la aparición del aclamado coreógrafo y bailarin Bill T. Jones y la reconocida coreógrafa Carole Armitage que hicieron entrega del premio por mejor coreógrafo emergente a Sidi Larbi Cherkaoui, de Bélgica. En esta categoría el jurado tuvo una difícil tarea para llegar a la selección final, debido a que entre los nominados se encontraban trabajos de coreógrafos extraordinarios como Emio Greco, director artístico de Emio Greco/PC y Akram Khan, director artístico de la compañía que lleva su nombre.

El gran premio honorífico lo recibió Marcia Haydée, nada menos que de las manos del gran coreógrafo francés Maurice Béjart. Con mucha elocuencia, ambos mencionaron sus lugares de nacimiento. Béjart aclaró su origen marsellés y Haydeé, por su parte, sus raíces brasileñas. En la escena también apareció Richard Cragun con quien la bailarina realizó innumerables espectáculos. Los tres reafirmaron la enorme importancia del trabajo en colaboración que debe establecerse entre el coreógrafo y el bailarín. El telón se cerró, a la espera de una próxima edición del Mónaco Dance Forum en la comarca de "los Grimaldi".

 
   

Susana B. Williams

Directora de Dance-Forms Productions, institución que desde 1994 presenta la muestra coreográfica "The International American Choreographers' Showcase". El 13 de diciembre pasado completó la veintiuna presentación de la muestra coreográfica en la sala Nijinsky del Grimaldi Forum, como parte de las presentaciones del Mónaco Dance Forum. En esta ocasión, Susana también asistió como miembro del jurado calificador que nominó a los ganadores del premio Nijinsky. Coreógrafa e investigadora del mito Maya, sus trabajos coreográficos fueron presentados por el Ballet Moderno, el Ballet Folklórico de Guatemala, la Escuela Nacional de Danza, Primogénesis, Ballet Clásico de San Salvador, El Salvador, la compañía Aura de Kaunas, Lithuania y también en festivales internacionales de danza en Alemania, Austria, Escocia, Estados Unidos, Francia, Guatemala, Holanda, Japón, Lithuania, México, Mónaco, Yugoslavia. Susana, a su vez, recibió el título de Maestra de Educación Primaria del Colegio Inglés Americano de Guatemala y el Baccalauréat de l'enseignement du second degré français de la Université de Paris-Sorbonne (Lettres et Civilisations).

 
 
Lucía Lacarra y Cyril Pierre en "Otelo", obra de Lar Lubovitch. Reestrenada en el San Francisco Ballet.
Fotos: Weiferd Watts. Gentileza del San Francisco Ballet.
 
 

 

Volver al principio
 
 
 
José Manuel Carreño (izq.), Ethan Stiefel (ctro. arr.), Ángel Corella (ctro. ab.) y Vladimir Malakhov (der.) interpretan la obra de Mark Morris, creada especialmente para ellos.
Foto: Don Perdue. Gentileza de Thirteen.
 
 
 

GREAT PERFORMANCES
Los hombres del ABT
Por Maritza Gueler (USA)

Realización y compaginación perfecta. Una idea que sirve para coleccionar y guardar como testimonio histórico. Great Performances, espacio televisivo del canal americano PBS, presenta un nuevo programa dentro del ciclo "Dance in America". Una iniciativa que cumple 30 años de vigencia y que tiene en sus arcas, valiosas piezas coreográficas y testimoniales que forman parte de la historia de la danza en los Estados Unidos. "Born to be wild: The Leading Men of American Ballet Theatre" es el título de este video de una hora de duración que reunió a cuatro de los principales bailarines del American Ballet Theatre: Ángel Corella, José Manuel Carreño, Vladimir Malakhov (Premio Nijinsky 2002) y Ethan Stiefel. Esta magnífica realización producida y dirigida por Judy Kinberg (ganadora de cinco Premios Emmy) se emitirá el 3 de febrero en los diferentes horarios establecidos por la programación de los canales satélites (Para los que viven en los Estados Unidos, buscar por región en www.pbs.org). Reunidos en una realización impecable que los transporta a sus países de origen, donde intervienen los personajes que marcaron momentos decisivos en su niñez, los cuatro bailarines cuentan su historia.

A modo de hilo conductor y también, punto de referencia que hilvana las secuencias, la realizadora eligió filmar el proceso de ensayo, y posterior realización, de una obra encargada especialmente al coreógrafo Mark Morris. Allí se observa el trabajo de los cuatro bailarines durante los ensayos con el coreógrafo, quien eligió el cuarto movimiento del "Quinteto para piano Op. 44" de Robert Schumann para realizar una pieza de cámara para estos talentosos intérpretes. Atractivos e interesantes testimonios de Kevin McKenzie, director artístico del ABT, de Jaques d’ Amboise, fundador del Nacional Dance Institute, de Sofía Golovkina, ex directora de la Bolshoi Ballet Academy y de Alicia Alonso, directora del Ballet Nacional de Cuba, se reúnen en este programa para comentar anécdotas y revelar impresiones sobre la danza y su evolución.

"Tuve el privilegio de conocer a estos bailarines en otros trabajos que hice con el ABT en el pasado -comenta Kinberg-, y tomé conciencia de que, a pesar de que cada uno de ellos proviene de diferentes países, sus historias son únicamente americanas. El mejor camino para comunicar eso era tener plena noción de su historia personal, explorar de dónde vienen, investigar cómo se acercaron al ballet por primera vez y saber cómo llegaron a Nueva York para poder desarrollar su más alto potencial como bailarines." "Born to be wild: The Leading Men of American Ballet Theatre" es una producción realizada en el 2002, que cuenta con la co-producción de Jodee Nimerichter y la edición de Girish Bhargava. La realización de "Born to be wild: The Leading Men of American Ballet Theatre" es una producción de Thirteen/WNET New York para Great Performances, un programa que cuenta con el patrocinio de la Corporation for Public Broadcasting, el National Endowment for the Arts, PBS y Ernst & Young LLP. La financiación de este programa contó con el apoyo de LuEsther T. Mertz Charitable Trust y de Morris S. and Florence H. Bender Foundation.

En este video documental, la directora Kinberg se traslada a Rusia para recorrer los lugares donde Vladimir Malakhov comenzó con sus primeras clases de danza. Allí se celebra un conmovedor encuentro entre Malakhov y su mentor, la ex bailarina y maestra del Bolshoi, Sofia Golovkina, frente a quien hizo su primera audición para entrar en la Bolshoi Ballet Academy. Malakhov dejó su casa a los 10 años y atravesó la ex Unión Soviética para estudiar ballet. Cuando ingresó en la escuela, sólo podía ver a sus padres dos semanas cada invierno y dos meses en el verano.

En España, Ángel Corella y su familia, realizan un verdadero paseo por algunos de los lugares de la ciudad, como también, se internan en las estampas familiares de la vida cotidiana. Único hijo de una familia integrada por tres hijas mujeres, una de ellas, es bailarina del ABT. "Mi primera maestra, Karemia Moreno, me enseñó a ser libre con la danza", comenta el bailarín en este video.

A través de José Manuel Carreño, la cámara llega hasta Cuba para testimoniar escenas inolvidables del Festival Internacional de Balle de La Habana y también, para mostrar a un Carreño inmerso en el ritmo arrollador de la salsa. Alicia Alonso recuerda los primeros años del bailarín, cuando, con apenas 3 o 4 años, trataba de meterse por todos los rincones de la escuela de ballet. Su familia, forma parte de la historia del ballet en Cuba. "Muchos dicen que es una dinastía", dice Carreño.

Ethan Stiefel, montado en su Harley Davidson, vuelve a Wisconsin para reencontrarse con su primera maestra Jo Jean. El testimonio de sus padres y pasajes de su primer debut en "El Cascanueces", también forman parte de este retrato personal de cada uno de los hombres del ABT. "La gente cree que crear arte de alto nivel es algo serio, pero sólo consiste en divertirse.", confiesa Stiefel.

Desde La Havana a Madrid, desde Madrid a Moscú y desde Moscú a Madison (Wisconsin), una multiplicidad de recuerdos, imágenes, paisajes que, transitados junto a ellos, se convierten en nostálgicas y conmovedoras imágenes. Vida familiar, en algunos casos, fotografías, videos y otros elementos ayudan a dibujar el perfil de estos bailarines. Las atractivas y enternecedoras historias del pasado se funden con los tiempos actuales para elaborar una bella estampa de danza, pasión y vida plasmada con la excelencia de la realización.

Información:

Fechas de emisión en las diferentes ciudades de los Estados Unidos.
Venta de videos
www.thirteen.org
www.pbs.org

 
Volver al principio
  Los elegidos    
 
 

"In My Father's House", una obra de la coreógrafa Debbie Blunden-Diggs estrenada por la DCDC en 1997.
Fotos: Andy Snow. Gentileza de la DCDC.

 
 
 
 

DAYTON CONTEMPORARY DANCE COMPANY
El valor de la diversidad
Por Maritza Gueler (USA)

"El hombre creó las barreras raciales, religiosas y culturales. Si nosotros pudiéramos traspasarlas, podríamos darnos cuenta de que en la vida hay muchas más cosas que nos unen.", dijo, hace ya varios años Jeraldyne Blunden, fundadora de la Dayton Contemporary Dance Company (DCDC). Blunden fue una de las primeras bailarinas negras que osó traspasar los límites de la discriminación racial que existía en Ohio en la década del ´40, hasta que, en 1968, logró fundar su propia compañía. El objetivo primordial era realizar un repertorio de danza moderna, inspirado en las raíces afroamericanas. Fue así como surgió la DCDC, la agrupación más antigua de danza moderna de Ohio. "La compañía tiene una historia tan rica, tan completa -afirma Ricardo García Cruz, bailarín puertorriqueño que se integró al grupo hace cinco años-, no sólo por la vida de su fundadora, sino también por todos esos coreógrafos que comenzaron su carrera allí, y a los que nuestra directora les dio la oportunidad de que mostraran sus primeros trabajos. Las piezas del repertorio, que ya son clásicas de danza moderna, son una de las cosas que más valora el público a la hora de ir a ver la compañía."

Desde la muerte de Jeraldyne Blunden, en noviembre de 1999, Kevin Ward asumió el rol de Director Artístico, mientras que Debbie Blunden-Diggs, hija de la fundadora, se desempeña como Director Artístico Asociado. Ambos fueron miembros de la DCDC por más de 20 años y tratan de mantener los ideales que motivaron su creación. La compañía ofrece a los bailarines un contrato anual que consiste en un promedio de treinta y ocho a cuarenta semanas al año. Durante la época de ensayos en Dayton, las clases comienzan a las 8:30 de la mañana con una clase optativa de aerobic y a las 10:15, toda la compañía debe estar en el estudio para una clase técnica en la que incluyen ballet, danza moderna y jazz. Después de una hora de almuerzo, llegan dos horas de ensayo donde trabajan obras del repertorio. "Todos los bailarines son de distintas razas, diferentes cuerpos, personalidades y tamaños -comenta Alvin Rangel, bailarín puertorriqueño que integra la compañía desde 1997-. Y a pesar de que todos somos distintos, siempre estamos sincronizados en el escenario. Por otra parte, nos permiten ser nosotros mismos y preservar la individualidad de cada uno. Esta es una compañía con mucha energía, los directores buscan que los bailarines bailen con pasión, deseo, alegría."

Un amplio repertorio de obras realizadas por coreógrafos afroamericanos y americanos caracterizó a esta troupe que se lanzaba, en sus comienzos, a un nuevo desafío. Eleo Pomare, Alvin Ailey, Ulysses Dove, Merce Cunningham, Donald McKayle y Talley Beatty formaron parte de este proyecto que fue creciendo en prestigio, tanto a nivel nacional como internacional. A medida que pasó el tiempo, otros coreógrafos como Bebe Miller, Warren Spears, Dwight Rhoden, Bill T. Jones, Doug Varone, Shapiro-Smith y Ronald K. Brown aportaron nuevas creaciones. "Muchas compañías son muy buenas económicamente -acota García Cruz-, o en otros aspectos, pero para mí es importante estar en una compañía que tenga un muy buen repertorio y que a su vez, ese repertorio signifique un reto para el profesional que trabaja en ella. También existen agrupaciones que se basan en el trabajo de un sólo coreógrafo, pero en esos casos, no hay mucho lugar para el aprendizaje."

Para la temporada del 2003, están previstos cinco estrenos con obras de Miller, Rhoden, Jawole Willa Jo Zollar y Varone como parte del "Flight Project", piezas que se estrenarán en conmemoración del centenario de la invención del vuelo a motor realizado por los nativos de Dayton, Orville y Wilbur Wright. Estos trabajos exploran el significado de los conceptos de invención y de vuelo en el mundo contemporáneo. La compañía tiene hoy, unas doscientas cincuenta piezas en su repertorio y todos los años, algunas de las más antiguas, vuelve al escenario. "Lo más importante de esta compañía es la forma de preservar los ballets -agrega Rangel-. Siempre graban un video muy detallado con cada una de las obras y toman notas sobre todos los detalles, para que cuando haya que enseñar esa coreografía a bailarines nuevos, el ballet se haga con la misma integridad con la que fue creado."

Casi a finales de los ´80 la DCDC comenzó su recorrido internacional: Rusia, Alemania, Francia, Polonia, Corea, Bermuda y Canadá. También tuvo gran suceso en el Jacob's Pillow Dance Festival, en el American Dance Festival y en lugares que se consideran La Meca de la danza en los Estados Unidos: Joyce Theater, el Lincoln Center, The John F. Kennedy Center for the Performing Arts. "Mi experiencia con la compañía ha sido genial -dice García Cruz-, he tenido la oportunidad de aprender cosas nuevas como artista, y de emprender nuevos desafíos, que es lo que más me gusta."

Los bailarines puertorriqueños, enfatizan el valor de la diversidad de estilos, y especialmente, del repertorio. "Esta variedad que tiene el repertorio, basado en coreógrafos distintos -comenta Rangel-, me ha ayudado a tener un mayor entendimiento del movimiento, dado que los coreógrafos exigen diferentes cualidades de movimiento. Eso permite explorar diferentes formas de manejar el cuerpo."

Para García Cruz y Rangel, trabajar en una compañía en la que prevalecen las obras de raíces afroamericanas forma parte de un lenguaje familiar, dado que en su tierra de origen, la influencia africana es muy fuerte. "Nosotros entendemos ese lenguaje y lo podemos interpretar muy bien -admite Rangel-, a diferencia de una persona, nacida en los Estados Unidos. En Puerto Rico, la salsa, el merengue y la bomba, son muy africanos; todo el pueblo conoce esos ritmos y está expuesto a ese tipo de música. En cambio aquí, en los Estados Unidos no es así."

La DCDC, extiende su trabajo dentro de la comunidad a través de seminarios para profesores y alumnos, conferencias, demostraciones dedicadas a los niños de las escuelas y de diferentes centros culturales.

 

Jeraldyne Blunden, más allá de la historia

En 1948 un grupo de madres afroamericanas se acercaron a la Schwarz School of Dance con la intención de averiguar por clases de ballet para niños. Con los problemas raciales vigentes en la época y ante las posibles ramificaciones que tendría permitir la entrada de niños negros en la escuela, las directoras del colegio se arriesgaron a romper esas barreras segregacionistas y decidieron asumir el compromiso de admitir a esos niños en la escuela. Jeraldyne Blinden comenzó a aprender danza y las hermanas del colegio Schwarz fueron sus modelos y sus guías.

Con esa ayuda, Blunden obtuvo una beca para el American Dance Festival en Connecticut (ADF- actualmente con sede central en Durham, North Carolina). Durante las clases de verano estudió con Martha Graham, Jose Limon, George Balanchine y James Truitte, maestros que, luego, se convirtieron en sus colegas y en amigos personales.

A los 19 fue la directora de danzas del Linden Center, bajo la supervisión de las hermanas Schwarz, mientras continuó con la tradición de dar oportunidades a los jóvenes del centro para estudiar durante el verano en reconocidos centros de enseñanza como el Dance Theatre of Harlem, ADF y el Alvin Ailey American Dance Center. A mediados de los ´60 Blunden comenzó a darse cuenta de la necesidad de crear oportunidades para que sus alumnos mostraran sus trabajos y creó lo que hoy es la Dayton Contemporary Dance Company.

Los premios:

  • John D. and Catherine T. MacArthur Foundation "Genius" Fellowship Award (1994).

  • Dance/USA 2000 Honors Award

  • Katherine Dunham Achievement Award (1998)

  • Dance Magazine Award (1998)

  • National Black Festival's Lifetime Achievement Award (1998)

  • Dance Women Living Legend Honors (1997)

  • Regional Dance America Northeast Award (1991).

  • Honorary Doctorate Degrees de la University of Dayton and Wright State University.
 

"Promentory", de Kevin Ward, obra para cinco varones. Alvin Rangel (centro), Ricardo García Cruz (derecha)

 
Volver al principio
  Novedades    
 
 
   
Gérard Lemaître se despidió del NDT luego de bailar con la compañía durante 32 años.
Foto: Michael Slobodian. Gentileza del NDT.
 
   
   
   

Gérard Lemaître: El último papel en el NDT
Por Rosa C. Corral (Holanda)

Fue el 21 de diciembre, en el Lucent Theater, sede del Nederlands Dans Theater en La Haya. Gérard Lemaître, a sus 66 años, se retiró de la escena después del espectáculo "Triptychon", que contenía tres coreografías creadas por Jiri Kylian para el Nederlands Dans Theater 3 (NDT 3). La sala entera, de pie, ofreció una larga ovación al que acababa de interpretar su último papel sobre el escenario. Gérard Lemaitre es el alma del grupo. Fue suya la idea de crear una compañía para bailarines mayores de 40 años, y Jiri Kylián convirtió su sueño en realidad.

Gérard Lemaitre llegó al Nederlands Dans Theater en 1960 de la mano de Hans van Manen, apenas un años después de la creación del NDT. Educado en la École du Châtelet en Paris, bailaba desde los quince años en la compañía de Roland Petit en París donde conoció a van Manen. El bailarín Han Ebelaar cuenta la aparición de los dos "parisinos" en La Haya: "Se presentaron Hans y Gérard como dos ‘dandies’, vestidos ‘super-chique’. A nosotros se nos salían los ojos. Pobres, en una compañía en pañales, sin subsidio aún, era muy poco lo que materialmente podíamos ofrecer a estas estrellas." En agosto de 1961 el ayuntamiento de La Haya reconoció al NDT como compañía de la ciudad y le concedió un subsidio. Con Hans van Manen como director artístico y un muy variado repertorio, el NDT alcanzó enorme popularidad. En este contexto Lemaître fue, desde el principio, una de las figuras preferidas de los coreógrafos. Benjamin Harkarvy, John Butler, Glen Tetly, Jennifer Muller, Anna Sokolow y sobre todo, Hans van Manen, crearon roles para él.

Al llegar Jiri Kylián a La Haya en 1975, reorganizó la compañía. Una de las medidas que tomó fue pedir la renuncia a los bailarines que no se adaptaban a su estilo. Uno de ellos era Gérard Lemaître. En su cuerpo no se encontraba la "souplesse" y la flexibilidad que requerían las obras de Kylián. Pero despedir a Lemaître no era cosa fácil. Había sido una de las figuras más importantes en los años 70. Por otra parte, era una medida muy dolorosa ya que todos lo querían. "En realidad, es muy difícil no querer a Gérard", confiesa el maestro checo. De modo que fue postergando la decisión, hasta que finalmente llegó en 1982: despedida clamorosa y una condecoración real. Lemaître tenía 45 años. Lo nombraron entonces, docente y "balletmaster" del Scapino Ballet y más tarde de Introdans. En 1986 Françoise Andret le pidió que fuera "balletmaster" del Ballet de la Opera de Lyon, y aceptó. Así regresó a su país natal con 50 años y muchas ganas de volver a bailar. La idea de que muchos bailarines dejen el escenario en plena madurez artística le parecía innecesaria e ilógica, pensaba que un bailarín que no puede hacer piruetas puede aún dar mucho de sí mismo en otros aspectos más teatrales. Durante esos años trató de convencer al Ministerio de Cultura francés para que creara un grupo o una compañía de danza para bailarines mayores de 40 años, con un repertorio adaptado a sus posibilidades físicas e interpretativas. La idea no cuajó.

A principios de 1991 Lemaître le comunicó sus inquietudes a la bailarina Sabine Kupferberg, quien a su vez, se las trasmitió a su marido, Jiri Kylián. Kylián no hizo comentario. Al cabo de unos meses, cuenta Kupferberg, su esposo de repente le dijo: "Sí, lo vamos a hacer". "A hacer, ¿qué?", le preguntó ella. "La idea de Gérard", fue su respuesta. Aquel mismo otoño Gérard Lemaître subía de nuevo al escenario junto con Sabine Kupferberg, Alida Chase y Niklas Ek.

Coreógrafos como Kylián, van Manen, Maurice Béjart, William Forsythe, Paul Lightfoot, Mats Ek, Ohad Naharin, Nacho Duato, Carolyn Carlson, Martha Clarke, entre otros, crearon obras para el NDT 3. En 1994 Lemaître recibió el Premio al Mérito de la Fundación "Dansersfonds" (Fondo de los bailarines), en 1998 la Orden de las Artes y las Letras francesa de manos del embajador de Francia en Holanda, y en 1999 el Premio de los Días de la Danza Holandesa (Prijs van de Nederlandse Dansdagen) emitido ese año por primera vez y dotado con la cantidad de 25.000 florines (unos 12.400 dólares).

Gérard Lemaître, que habla perfectamente el holandés, considera La Haya su hogar. Sobre Kylián declaró en cierta ocasión: "El que un día me despidió, ha convertido mi sueño en realidad". La lucha por conseguir ese sueño de mantenerse bailando, le acarreó problemas de salud, operaciones, períodos de recuperación. Antes de esta despedida llevaba largos meses en su casa. Es como si hubiese aparecido en el escenario únicamente para decir adiós.

Simultáneamente con esta despedida, se anuncia un cambio de estructura en esta compañía de "los mayores". "El NDT 3 es más un concepto que una compañía de danza", dijo Jiri Kylián en 1991 cuando se lanzó el primer programa. Ahora, después de once años, el grupo recobra la idea original de funcionar en base a proyectos en los cuales tanto bailarines como coreógrafos sean contratados en carácter de "freelance". Esta forma de trabajo comenzó a implementarse a partir del 1 de enero de 2003. En septiembre se presentará el nuevo programa con obras de Jiri Kylián en una coproducción del Nederlands Dans Theater y el Saitama Arts Theater en Japón. Acto seguido Mats Ek creará una coreografía de larga duración que se presentará en octubre durante el Holland Dance Festival.

Un NDT 3 sin la persona que lo ideó puede seguir adelante gracias a otras que han comprendido lo que se pretende y que trabajan para su consecución. Es una iniciativa única y, sin duda, un éxito. Gérard Lemaître bailó 32 años en el NDT, más de diez de ellos para lo que fue su idea, su sueño y su proyección: el NDT 3.

 

Empieza el baile
Por Patricia Aulestia (México)

En este año que se inicia, la ciudad de México promete llenarse de danza por todas partes. Hospitales, parques, cárceles, complejos habitacionales y espacios abiertos serán el marco de estos encuentros con la danza en todas sus facetas. Marco Antonio Silva, actual titular de la Coordinación Nacional de Danza del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA), anunció el programa que lleva el nombre "Danza 365 Grados", que se realizará durante este año. El nuevo proyecto contiene, inicialmente, cinco acciones, con las cuales se ampliará la programación anual de la institución y provocará una verdadera invasión coreográfica en espacios no habituales de la danza, foros alternativos en los que el público podrá disfrutar de una atractiva y variada programación.

Cada una de estas propuestas tiene un nombre que la identifica y distingue, según el público al que están dirigidas. El programa "Danza DN3", se realizará en los complejos habitacionales de la Secretaría de la Defensa Nacional. "Danza Vigor", por su parte, es una propuesta vinculada con el programa cultural del ISSSTE que se realizará en dieciséis hospitales de la ciudad de México, a través de conciertos didácticos, puestas en escena y lecturas de poemas. "Danza en el Bosque" apunta a difundir la danza en escenarios naturales de la Casa del Lago, y "Tronco Artes Escénicas", es un ciclo que se realizará en forma conjunta con la Coordinación Nacional de Teatro del INBA y se presentará todos los lunes en la sala Xavier Villaurrutia o en el Teatro Jiménez Rueda. La propuesta titulada "Acervo de danza", se llevará a cabo en colaboración con la Cinemateca Francesa y algunas embajadas.

Otros proyectos, que están por determinarse, serán apoyados por las universidades y por la propia Secretaría de Cultura del Distrito Federal, en los foros de la UNAM, el Museo de El Carmen, el Carrillo Gil y también, en las cárceles. Por otra parte, y en una labor mancomunada con la Cineteca Nacional se proponen efectuar la primera Bienal de Cine y Danza en los géneros documental, puesta en escena y ficción.

 
Mikhail Baryshnikov disolvió el White Oak Dance Project e inicia un nuevo proyecto donde la danza y las demás artes serán protagonistas.
Foto: Scott Schuman. Archivo
 
 
 

Baryshnikov: Volver a Nueva York
Por Maritza Gueler (USA)

Casi a finales del año, Mikhail Baryshnikov anunció el inicio de un nuevo proyecto, al tiempo que confirmó la disolución del White Oak Dance Project. En Manhattan, en el número 450 West 37th Street, se abrirá el Baryshnikov Center for Dance, un espacio dedicado al arte en sus diferentes manifestaciones. Pero por sobre todo, será un laboratorio de experimentación donde los artistas trabajarán con mentores del mundo de la danza, el teatro, el cine, como también con expertos en iluminación y vestuario. Los participantes serán elegidos por miembros del centro. Entre las dieciocho personas que integrarán esta especie de directorio artístico están el director de cine español, Pedro Almodóvar, el pionero de la danza moderna Merce Cunningham, el coreógrafo William Forsythe, el titiritero georgiano Rezo Gabriadze, el violinista Gidon Kremer, el director Peter Sellars, la escritora Susan Sontag y la diseñadora de luces Jennifer Tipton.

"La presión para recaudar fondos es enorme. No podía hacer las dos cosas", aseguró el bailarín al referirse a su trabajo dentro del White Oak Dance Project. Baryshnikov continuará bailando en giras internacionales de primavera y verano y realizará espectáculos individuales, con el fin de recaudar fondos para este nuevo centro artístico que en la actualidad está en construcción. El Baryshnikov Center for Dance, abrirá sus puertas en el 2004 y constará de cuatro estudios para ensayo, oficinas y tres teatros, uno de ellos, con capacidad para trescientas personas.

Baryshnikov compró los tres últimos pisos de un edificio de siete pisos que pertenece a West 37th Group, corporación de responsabilidad limitada integrada por productores de Broadway y de Off Broadway. Hasta ahora lleva recolectado un total de $3 millones de dólares, de los cuales $2 millones son aportes personales y $1 millón es un subsidio de la Howard Gilman Foundation. No obstante, se calcula que se necesitarán alrededor de $8 millones para completar este proyecto.

La idea del centro se basa en establecer un espacio de intercambio entre jóvenes creadores y un sitio en el cual se pueda establecer un diálogo intergeneracional. "Un centro de arte en Nueva York en este momento es quizá, estúpido o ridículo -reflexiona Baryshnikov-. Pero sin embargo, pienso que es lo que necesitan esta ciudad y este país. En la ciudad de Nueva York, la gente solía colaborar entre sí, encontrarse, discutir temas en común, divertirse junta y aprender los unos de los otros. Ya no existe más esa conexión, especialmente por las presiones económicas por las que deben pasar las iniciativas artísticas. En función del éxito, la gente trata de complacer a la prensa o al consejo directivo. Es todo un juego. Nueva York se ha convertido en un lugar difícil para que los jóvenes profesionales puedan mostrar sus trabajos."

Parte de esta inspiración tiene sus raíces en sus conversaciones con miembros del movimiento Judson Dance Theater, que tuvo su apogeo en la década del ´60 en la ciudad de Nueva York. Por otra parte, Merce Cunningham, según confiesa el bailarín, también es su fuente de inspiración. "Estoy haciendo este centro por razones puramente egoístas -confesó-. Me gusta ver crear a la gente joven y ser un buen soporte para sus fallos y una ayuda para sus éxitos. En los últimos 12 años e incluso en algunos de mis más destacados momentos en el ABT, lo más importante de mi vida fue cuando realicé ciertos trabajos en colaboración. Lo que más me gusta, por sobre todas las cosas, más que mis éxitos personales en el escenario, es ser parte de algo que mueve hacia delante la historia del teatro y de la danza. Esos momentos se recuerdan hasta el final de tu vida."

Volver al principio
 
© 2003 - Todos los derechos reservados.