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"Cartoons", obra creada por Gigi Caciuleanu,
se presentó como un espectáculo coreográfico
participativo dedicado a niños chicos y grandes. La obra
consta de tres partes en las cuales los bailarines se convierten
en animales fantásticos.
Como en los dibujos de un solo trazo de Pablo Picasso, los bailarines
del Ballet Nacional Chileno (BANCH), compañía dirigida
por Gigi Caciuleanu, dibujaron con sus movimientos continuos la
obra "Cartoons", presentada como un espectáculo
coreográfico para niños chicos y grandes.
En la primera parte los bailarines con ropa de ensayo, escucharon
las indicaciones del coreógrafo, Caciuleanu, y fueron moviéndose
a partir de las ideas que éste les proponía. La música
y los efectos sonoros, creados por el también bailarín
del BANCH Alfredo Bravo, acompañaron cada propuesta. Los
intérpretes se hicieron altos, bajos, anchos. Tuvieron hipo,
volaron, se convirtieron en pollitos, en dinosaurios, en animales
fantásticos.
Cada idea era expuesta y representada, como en un patio de juegos.
El público siguió curioso y entretenido con las transformaciones
que ocurrían en el escenario. Entonces, los bailarines despejaron
el foro y se cerró el telón.
La segunda parte fue convertir ese juego en una coreografía.
El escenario se transformó mágicamente con la apertura
del telón en algo para admirar. Ahora con luces, telón
negro de fondo, los bailarines entraron vestidos todos iguales en
un cálido amarillo y con la música de "El Carnaval
de los Animales" de Camille Saint-Säens. Esa obra en la
primera parte nació como juego cercano, reconocible, con
sonidos frescos y juguetones se transformó en coreografía.
El reto fue ir reconociendo lo que ya habíamos visto. Como
cuando los niños comienzan a aprender a leer y llega el momento
de juntar las palabras, lo abstracto adquiere significado.
Desde la platea los chicos y grandes se involucraron en la obra,
reconocían cada movimiento y la importancia que los bailarines
le daban a cada uno. La música no fue la que acompañó
a las improvisaciones, quizá fue lo que más se despegó
del reconocimiento, e hizo que los más chicos perdieran la
concentración.
En la tercera parte, los bailarines propusieron una pequeña
secuencia de movimiento que enseñaron a los espectadores,
quienes desde sus butacas los repetían, otra vez con la música
alegre y contagiosa de Alfredo Bravo.
Bajaron algunos bailarines para invitar a los niños a subir
al foro y unirse a los que allí seguían repitiendo
la secuencia. Algunos se animaron, aunque el aumento de velocidad
y el poco tiempo para memorizarla dejó en muchos una sensación
de torpeza, y más admiración por los artistas que
hacen ver lo que hacen como fácil y simple.
Como señala Gigi Caciuleanu, "Cartoons" es un
espectáculo que exige mucho trabajo, tanto de los que bailan
como de los que miran...
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