Nota exclusiva para lectores suscriptos. Usuario:  
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Compañía Nacional de Danza de México
La bella del castillo
Por Patricia Aulestia (México)
 
 
"La Bella Durmiente" en el Castillo de Chapultepec interpretada por la Compañía Nacional de Danza rescata un clásico en escenario real.
Fotos gentileza de la CND.
 
 
 

"La Bella Durmiente" condensada en cuatro escenas: el bautizo, el hechizo, el beso y la boda. El Castillo de Chapultepec fue el escenario ideal para la puesta de Dariusz Blazer. La compañía fue la estrella.

Dariusz Blajer, director de la Compañía Nacional de Danza se apuntó un gran acierto al haber hecho realidad un sueño esperado por muchos años "La Bella Durmiente" en el Castillo de Chapultepec.

Con ello prueba que cuando hay voluntad, decidida dirección y se sabe cómo involucrar a todo su equipo de trabajo en un proyecto, que es de por sí un gran reto, se puede lograr un formidable éxito artístico y de taquilla, sorprendente en tiempos de crisis financieras que agobian al ámbito cultural.

Originario de Polonia y mexicano por naturalización, Dariusz Blajer, demostró un gran conocimiento de su oficio al haber ideado un ameno y claro guión coreográfico en el que en hora y quince minutos extracta los números cumbres de un gran clásico del repertorio del ballet internacional.

El pretexto fue que este año después de haberse presentado por 28 años "Lago de los Cisnes" en la Isleta del Lago de Chapultepec tuvo que posponerse hasta octubre de 2005, debido a la restauración que se está realizando en el Bosque del popular centro de esparcimiento que es Chapultepec. Fue así como se establecieron acuerdos entre el Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA) y el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) para que el Castillo de Chapultepec fuese el escenario ideal de la puesta en escena del renombrado cuento de hadas, enriquecido por la sugerente arquitectura del Museo Nacional de Historia.

Desde una hora y media antes, el público inició el ascenso hacia el Castillo, facilitada por una eficaz logística, hasta ocupar totalmente las 800 sillas y tribunas instaladas en la Explanada Principal del Museo.

Una noche más bien fría, con un cielo despejado y luna llena, acompañó a los curiosos espectadores que se aprestaron a presenciar el espectáculo inspirado en el cuento de Charles Perrault, con música de Piotr I. Tchaikovsky, coreografía de Rosemary Valaire, según la original de Marius Petipa. Esta versión, con idea y adaptación coreográfica de Dariusz Blajer, diseño de vestuario de Eugenio Servín, y producción, diseño de elementos escenográficos e iluminación de Víctor Flores.

"La Bella Durmiente" creada en el Teatro Maryinsky de San Petersburgo en 1890, fue estrenada la Compañía Nacional de Danza en 1978 en el Teatro Juárez de Guanajuato y el Palacio de Bellas Artes. La obra no se representaba en el medio desde 1992. Y si bien la duración del ballet en su versión anterior era de dos horas con diez minutos, Blajer la condensó en cuatro escenas: el bautizo, el hechizo, el beso de amor y la boda. En este nuevo montaje participó toda la compañía y alumnos de la Escuela Nacional de Danza Clásica y Contemporánea. Una de las virtudes de la actual puesta en escena, es que la historia se relata a través del lenguaje de la danza.

El bautizo

Cuatro enormes estandartes enmarcan al reloj y la formidable araña de cristal que, desde el centro, dominan el lujoso ambiente de la época. Desde la primera terraza el rey Florestán XXIV (Carlos Olivares), la reina (Slauka Ladewig) y princesa Aurora en brazos de su nana, custodiados por soldados, esperan a sus invitados. Bajan presurosos por las magnificas escaleras hacia un bien iluminado salón, escenario de grandes proporciones, al cual van llegando sus escogidos convidados, entre ellos, las madrinas del bautizo las Hadas de las Lilas (María del Mar Mazzaferro), de la Belleza (Miriam Aranda) y de la Virtud (Jacqueline López). Por desgracia se olvidaron de invitar a la malvada Hada Carabosse (José Luis González), quién insultada por esta ofensa, irrumpe maltratando al pobre Catalabutte, maestro de ceremonias (Raúl Salazar) en el momento en que el cortejo del Hada de las Lilas, las otras hadas y sus caballeros brindan sus mágicos regalos a la princesita. Y la maldición no se deja esperar, la furiosa Carabosse amenaza que su obsequio, un huso de hilar de oro, algún día pinchará un dedo de Aurora provocándole la muerte. Afortunadamente el Hada de las Lilas, que aún no había ofrecido su regalo impidió que se cumplieran los malos deseos de Carabosse, bajo la promesa de que Aurora sólo dormirá profundamente acompañada de toda su corte por cien años y despertará al recibir un sentido beso de amor. Sin embargo, los reyes, previniendo los malos augurios de Carabosse, decretan la prohibición de husos en todos los confines de su reino.

El hechizo

Para celebrar los 16 años de Aurora (Sandra Bárcenas), sus reales padres ofrecen una fastuosa fiesta. La bella princesa acompañada de cuatro príncipes que la cortejan da inicio al festejo con el Adagio de la Rosa. Son momentos de júbilo, sus amigos interpretan el Vals de las guirnaldas. Todo es algarabía hasta que una misteriosa anciana encapotada, busca a la princesa Aurora y le regala una rosa roja. La joven entusiasmada baila con ella y se pincha un dedo. Ante el inesperado accidente, sus padres tratan de auxiliarla mientras la princesa pierde el sentido. La enigmática vieja levanta la rosa y saca de su tallo un huso de oro que entierra en el piso, levantándose la capa y mostrando que es la maldita Carabosse. El Hada de las Lilas cumple su promesa y hechiza a toda la concurrencia que sucumbe en un sueño centenario.

El beso de amor

Han transcurrido cien años, el príncipe Désiré (Raúl Fernández), anhelando enamorarse de alguien especial, cabalga en un caballo blanco por el bosque acompañado por uno de sus amigos.

El hada de las Lilas se presenta ante el príncipe y le comenta que en el Castillo duerme una hermosísima princesa. Désiré le ruega al hada que le enseñe dónde duerme la princesa… llega al real aposento y encuentra a Aurora, se enamora instantáneamente de ella y le da un beso de amor. El hechizo desaparece, la princesa despierta. ¡Carabosse ha fracasado!

La boda

Para celebrar este gran acontecimiento, la boda del príncipe Désiré y Aurora, que sella el triunfo del amor, conocidos personajes de los cuentos llegan a dar sus parabienes a los novios: Florestán y sus hermanas (Gerardo Gil, Alma Rosa Cota y Carmen Correa), El gato con botas ( Alessandra Morales y Francisco Rojas), Caperucita y el lobo (Iratxe Beorlegui y Ares Perezmurphy) y El pájaro azul (Blanca Ríos y Ryoichi Iketani). Aurora y Désiré formulan votos de amor eterno en el Gran pas de deux y todos los participantes ejecutan alborozados una alegre Mazurca.

Finalmente El Hada de las Lilas despide a los consortes que se internan románticamente en el bosque montados en el caballo blanco.

El conjunto

Como es característico, la estrella del espectáculo fue la compañía, desempeñándose con propiedad, a pesar a la cercanía de los espectadores.

Los primeros bailarines Sandra Bárcenas y Raúl Fernández interpretaron impecablemente sus roles, con gran dominio técnico-artístico. Los secundaron brillantemente el expresivo José Luis González, así como las talentosas y precisas Blanca Ríos, Jacqueline López, María del Mar y Mazzaferro. También las experimentadas Carmen Correa y Alma Rosa Cota. Bien caracterizados en sus personajes Iratxe Beorlegui y Ares Perezmurphy, Alessandra Morales y Francisco Rojas.

Menciones especiales merecen el "regisseur" Carlos López en la coordinación artística y Víctor Flores con sus aportes para resaltar la época y el estilo de esta espectacular puesta en escena. ¡Bravo!, también a los encargados del vestuario por la imaginativa tarea de remozar los trajes de la producción de estreno.

En las trece funciones programadas, alternaron en los papeles principales los primeros bailarines Irma Morales y el cubano Jorge Vega, Slauka Ladewig, las argentinas Agustina Galizzi y María del Mar Mazzaferro, la española Iratxe Beorlegui, la peruana Alessandra Morales, el japonés Ryoichi Iketani, Héctor Jiménez, el peruano José Urrutia y cubano Jiandy Martínez.

Falta solucionar, para próximas temporadas, una más expedita salida de los asistentes.

¡No se puede hacer más con menos!

 
 
La actual puesta realizada por Dariusz Blazer relata la historia a través del lenguaje de la danza y mantiene los elementos del cuento original.
 
 
 
Volver al principio
 
   
 
 
 
Recomienda este artículo
Tu Nombre   Tu e-mail
 
Nombre de tu amigo   E-mail de tu amigo
 
 
 
    © 2004 - Todos los derechos reservados.