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Lordosis-hiperlordosis y danza clásica
Cóncavo y convexo
Por
Pablo Pereda (España)
Director de la Clínica Pereda
En la biomecánica de la danza, las movilizaciones
de la pelvis son constantes. Para prevenir la lordosis o hiperlordosis
es necesario practicar ejercicios compensadores. Los músculos que
intervienen y su función.
La columna vertebral es una maravilla arquitectónica. Su adaptación
hasta la postura erguida ha dado lugar a la existencia de unas curvaturas
compensadoras consistentes en una curvatura de convexidad anterior en
la columna cervical que va a compensarse con otra de convexidad posterior
en la zona dorsal. En la región lumbar se encuentra una nueva curva
de convexidad anterior compensada con la de convexidad posterior del sacro.
Las disfunciones mínimas en la estructura lumbar se denominan
lordosis y se entiende como tal al aumento de la convexidad anterior de
la curva lumbar fisiológica (también denominada lordosis
fisiológica).
Hay que tener en cuenta, y esto es importante para los bailarines con
entrenamiento profesional, que la estática de la región
lumbar va íntimamente relacionada a la situación de la pelvis.
De ahí que cualquier anteversión (rotación hacia
delante) o retroversión (rotación hacia atrás de
la pelvis) va a influir sobre la lordosis lumbar.
Si se observa la biomecánica de la danza, estas movilizaciones
de la pelvis son constantes, por tanto, y para prevenir una lordosis o
posterior hiperlordosis es necesaria la práctica de ejercicios
compensadores.
Los bailarines no tienen que olvidar la gran influencia de algunos músculos
como el psoas o los extensores de la columna, de gran utilización
en la danza sobre el equilibrio pélvico. La realización
de ejercicios compensatorios y de elongación es una necesidad.
Pero se puede encontrar lordosis en las espondilolistesis que supone
un deslizamiento vertebral por solución de continuidad del arco
posterior de las vértebras. Esta patología puede encontrarse
también en personas que provienen de la práctica intensa
de gimnasia rítmica. Por lo tanto, ante la presentación
de lumbalgias repetidas y lordosis hay que realizar el diagnóstico
por imagen mediante radiografía simple.
Hiperlordosis
Se habla de hiperlordosis con demasiada alegría, pero para su
acertado diagnóstico es necesario trazar un eje desde el occipital
hasta el sacro. Normalmente la distancia desde el punto de máxima
curvatura a este eje, lo que se llama flecha de curvatura, tiene como
valores normales 2 centímetros. Si este valor está aumentado
es cuando puede hablarse de hiperlordosis lumbar.
Las manifestaciones clínicas de la lordosis son las lumbalgias;
si existen parestesias (irradiación hacia la pierna o muslo) hay
que descartar la posibilidad de una espondilolistesis, una profusión
o hernia discal. Muchas bailarinas refieren que en la postura "dehors"
sufren lumbalgias. Si se estudia biomecánicamente esa posición,
se entenderá la influencia sobre la pelvis y, por lo tanto, su
incidencia en la lordosis. No obstante, si se descartan los otros problemas
anteriormente mencionados, los analgésicos pueden causar cierto
alivio, pero la situación podría recrudecerse. Lo más
conveniente es insistir en la práctica compensatoria.
Aunque parezca lo contrario, muchos bailarines no trabajan aisladamente
la musculatura lumbar por lo que es conveniente la práctica de
ejercicios específicos para ello. El trabajo compensatorio tendría
que ir dirigido a los músculos que rotan la pelvis hacia adelante
(lordosis fisiológica) (sartorio, tensor de la fascia lata, recto
anterior, psoas y extensores del raquis). Habrá que elongar, por
lo tanto, estos músculos contracturados pero no fortalecerlos más.
Por otra parte habrá que tonificar, acortar los músculos
que corrigen la lordosis y llevan la pelvis hacia atrás fundamentalmente
los abdominales, glúteos e isquiotibiales.
Así de simple. Pero de nuevo en este aspecto es necesario enfatizar
que hay que ponerse en las manos adecuadas. El trabajo con poleas (jaula
de Rocher) y con contracciones isométricas suele dar buenos resultados,
como también la terapia de cama invertida con estimulación
eléctrica de glúteos e isquiotibiales. En muchos casos es
suficiente una rutina de ejercicios que bien conocen los instructores
de danza para solventar estos problemas
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