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Shiatsu
Cuerpo y mente
Por
Xiomara Navarro Busaid (Colombia) *
Terapia de carácter energético cuyo método
es el masaje por presión. Originaria de Japón, sus raíces
están en la Medicina Tradicional China. Su relación con
la danza y los caminos para recuperación de lesiones.
Una de las preocupaciones de muchos bailarines es cómo recuperar
sus lesiones a través de técnicas cercanas al cuerpo, no
invasivas y de tratamientos que no exijan un retiro total de la actividad
corporal por el tiempo en que estos se realicen. Entre las distintas opciones
terapéuticas, el shiatsu se presenta como un camino alternativo
válido para la recuperación de ciertas lesiones.
El shiatsu es una terapia de carácter energético cuyo método
es el masaje por presión, shi (dedo) y atsu (presión). Esta
terapia es originaria del Japón, su conocimiento lo recibe de la
medicina tradicional china, de la tradición del masaje japonés
y de la quiropraxia occidental. Esta base de conocimiento es milenaria,
si bien fue reconocida oficialmente como terapia en su país de
origen y en el mundo a principios del siglo XIX.
El pilar del shiatsu es la energía vital, Chi o Ki, la cual circula
en el cuerpo a través de meridianos o canales de energía
y sobre estos se actúa ejerciendo presión en puntos precisos
o Tsubos. Esta presión desbloquea el flujo de energía si
se encuentra acumulado o lo incrementa si se encuentra débil. Es
así como se equilibra el flujo de la energía total o específica
del cuerpo o una zona de este.
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| La energía vital que circula en el cuerpo
a través de meridianos de energía sobre los que se actúa
ejerciendo presión en puntos precisos. |
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Esta terapia y la danza comparten un mismo piso: despiertan la conciencia
del cuerpo y permiten reconocerlo, así sea desde el movimiento
propio de un bailarín o desde la sensación generada por
la manipulación de un terapeuta. Son técnicas integradoras
del cuerpo y la mente, que complementadas desarrollan la potencia vital
del bailarín o del paciente. La experiencia indica que muchas personas
que se acercan a la terapia de shiatsu se vinculan a la expresión
corporal y la danza como complemento a su tratamiento físico y
emocional. Y de igual manera, los bailarines logran vincularse al shiatsu
como pacientes con el objetivo de mejorar su estado de vitalidad, de resistencia
muscular, y también para relajar tensiones propias de la práctica
y para el mejoramiento de lesiones crónicas. El shiatsu y la danza
en combinación tienen un efecto terapéutico
en la vida que apunta a una salud integral.
El tratamiento
En el tratamiento con pacientes el shiatsu ayuda a regular el sistema
hormonal, endocrino urinario, digestivo, y respiratorio, mejora la circulación
sanguínea y del líquido linfático, y refuerza el
sistema inmunológico. A su vez, equilibra el sistema nervioso autónomo
y las alteraciones del sueño, mejora el metabolismo, disminuye
la depresión, la ansiedad, la migraña y los dolores de cabeza.
En general, proporciona bienestar físico y emocional, y hace responsable
al paciente sobre la conciencia de su salud lo cual permite consolidar
así las capacidades de autocuración.
En el tratamiento aplicado en bailarines, además de los beneficios
anteriores, disminuye la tensión y el estrés muscular y
articular, eleva el tono vital eliminando el cansancio y la fatiga muscular
acumulados por la práctica. Por otra parte, también desaparecen
las dolencias de espalda como lumbalgias y ciática, lesiones muy
comunes generadas por exceso de entrenamiento. Mejora la flexibilidad
muscular, de ligamentos y fascias, reduce la inflamación en caso
de tendinitis, esguinces y fracturas por estrés, recupera las articulaciones
en los síndromes rotulianos y las lesiones meniscales y repara
algunos problemas óseos como desviaciones a través de la
tonificación y el relajamiento muscular. De igual manera reduce
el tiempo de recuperación en los postoperatorios. Y aunque a excepción
de algunos casos, el bailarín no necesita suspender totalmente
su trabajo físico, sino reducirlo de acuerdo con su lesión
y trabajar su recuperación dentro del estudio técnico de
la danza.
Una de las grandes ventajas de esta terapia es la manera como se suministra
el tratamiento, con un contacto corporal no invasor que no tiene efectos
secundarios, estimulando así los procesos de curación naturales
del cuerpo, sin tener que recurrir en lo posible a elementos externos
o medicamentos.
El shiatsu aparte de su carácter curativo y leal a su visión
oriental, recomienda la prevención como camino a una vida sana.
Un par de sesiones al mes ayuda a no enfermar. En su forma preventiva
y con una práctica regular, ayuda a mejorar la postura y el alineamiento
de las estructuras corporales, da claridad mental, mejora la concentración,
fortalece las zonas energéticamente débiles del cuerpo y
eleva la vitalidad en general.
La autoaplicación de presiones en ciertos puntos específicos
del cuerpo, ayudan a prepararlo para el entrenamiento en danza. Es otra
manera más de cómo el Shiatsu beneficia a los bailarines
y a quienes practican entrenamientos de alto rendimiento, usándolo
como herramienta de apertura y acondicionamiento para la danza, lo cual
favorece el tiempo de calentamiento y permite un aumento del rendimiento
físico en la clase.
Un último punto para mencionar es el shiatsu como terapia preescenario.
Hay un manejo de presiones realizadas de manera veloz que buscan elevar
el ki del bailarín y preparar los sistemas físicos de este
para que funcionen al ciento por ciento y respondan a una condición
de exigencia alta como es una función o interpretación.
El Shiatsu permite ir de la mano con la danza en un trabajo integral de
mente y cuerpo que estimula la fuente de la vida.
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