Compañía Nacional de Danza de España
Pacto con la excelencia
Por Iratxe de Arantzibia (España)
 
 
La CND presentó, de Jacopo Godani, "Prototype hero", una pieza que posee un concepto contemporáneo con una profunda raíz clásica.
Fotos: Fernando Marcos.
 
 
 

En una sola noche, la compañía de Nacho Duato presentó tres obras muy diversas. Una pieza contemporánea se sumó a una joya neoclásica y culminó con una realización oriental. Buen nivel técnico y calidad.

Un verdadero deleite fue el sentimiento final de la deliciosa velada ofrecida en el Teatro Arriaga de Bilbao por la Compañía Nacional de Danza, dirigida por Nacho Duato. El espectáculo, de hora y media de duración, estaba compuesto por un heterogéneo programa, que mezclaba piezas de corte netamente contemporáneo con otras de estilo neoclásico. La obra "Prototype hero", de Jacopo Godani fue la primera. Con música, estilismo y lenguaje de gran modernidad, la coreografía del italiano fue un inicio un tanto abrupto, sobre todo, por la rudeza de su música. Sin embargo, todo un clásico dentro del repertorio de la CND, "Por vos muero", transformó la atmósfera del bilbaíno teatro en un espacio mágico de danza y música del barroco español. Para finalizar el programa, la formación dirigida por Duato interpretó una de las últimas creaciones del valenciano, "Diecisiete", composición basada en los haikus, versos tradicionales japoneses que cuentan con ese número de sílabas.

Jacopo Godani firma la obra "Prototype hero", estrenada por la CND, en el Teatro de la Zarzuela de Madrid, a finales de octubre. La pieza posee una conceptuación muy contemporánea. Sobre un lenguaje con una profunda raíz clásica subyacente, Godani construye una moderna obra en la que interviene un sexteto de bailarines. Gusta el coreógrafo italiano de las líneas geométricas muy determinadas, y convierte la pieza en una sucesión de solos, dúos, tríos y algunas escenas corales, con gran efectividad y rotunda interpretación. Pero, "la obra" de la noche fue, sin duda, "Por vos muero", coreografía de Duato, estrenada en el Teatro de Madrid, hace casi una década (11 de abril de 1996). Sin ser una novedad dentro del repertorio de la CND, la obra sigue conservando intacta la belleza que la caracteriza. Se trata de una recreación de la vida palaciega y las danzas populares del Siglo de Oro español, realizada con exquisito gusto por el coreógrafo valenciano. Sobre la base de la música antigua española de los siglos XV-XVI y los versos de Garcilaso de la Vega recitados por Miguel Bosé, una docena de bailarines recrea bailes de antaño, pasados por el tamiz del estilo neoclásico de Duato. Se suceden breves escenas que describen la vida en esa época, pero cuyos temas son universales: ruptura de relaciones amorosas, devaneos, la sombra del amado/a, las falsas esperanzas de regreso. Se percibe que los bailarines disfrutan bailando "Por vos muero", sentimiento que contagian al público. La pieza va "in crescendo" y deleita al espectador a cada movimiento. Especialmente hermosa la escena de los bailarines, embozados con una capa púrpura portando incensarios. Un grandísimo acierto la recuperación de esta obra para el programa del Arriaga. Una belleza con firma de Duato.

Para finalizar la velada, otra coreografía del creador valenciano. Basada en los versos tradicionales japoneses, "Diecisiete" pertenece a la nueva época creativa de Duato, en la que demuestra su interés por Oriente. La única regla formal de los haikus es que contengan 17 sílabas, ya que no exigen la rima entre sí. Debido a que el japonés es un idioma polisilábico, el número de palabras de las que consta un verso ronda de cinco a nueve. Por eso, en tan breve espacio, se debe condensar el mensaje. De esta manera, es tan importante lo que se dice como aquello que se omite. La sencillez de su estructura en la que se condensan temas, como la filosofía, la religión, el arte… En definitiva, la vida, es el elemento que ha llamado la atención de Duato a la hora de realizar esta coreografía. Una docena de bailarines interpretan la pieza, construida como una sucesión de breves cuadros, en los que destaca la presencia imponente de Tamako Akiyama. Desde una prominente roca, cual prisión natural, divisa el discurrir escénico. En ocasiones, se involucra con el elenco, en otras, baila sola. Se presienten la angustia, los miedos y, sobre todo, la muerte en forma de nieve. Sin duda, toda una iconografía personal creada por Duato para narrar algunas inquietudes personales.

No es la primera vez que el coreógrafo valenciano quiere simbolizar la muerte a través de un torrente blanco. En la pieza "White darkeness" (2001), obra muy íntima en la que hay un recuerdo personal que alude a la muerte de su hermana por sobredosis, Duato construye una efectiva escena en la que se arroja una cantidad ingente de arena blanquecina. Nuevamente, la muerte, como la nieve de "Diecisiete".

Frente a un programa heterogéneo, es una constante el fabuloso trabajo de los bailarines de la CND. Demuestran una magnífica base y una gran elegancia interpretativa, en cada una de las obras. Está fuera de duda el nivel de la CND, porque ejecutar en una noche una pieza sumamente contemporánea –"Prototype hero"–, una joya de contenido muy neoclásico, quizá cercano al estilo del coreógrafo checo Jirí Kylián –"Por vos muero"– y una obra con tendencia oriental de profundos y trascendentales sentimientos –"Diecisiete"–, requiere de mucho trabajo, un estupendo nivel académico y, sobre todo, calidad.

 
 
"Diecisiete" pertenece a la nueva época creativa de Nacho Duato donde el coreógrafo demuestra su interés por Oriente.
 
 
 
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