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En una sola noche, la compañía de
Nacho Duato presentó tres obras muy diversas. Una pieza contemporánea
se sumó a una joya neoclásica y culminó con
una realización oriental. Buen nivel técnico y calidad.
Un verdadero deleite fue el sentimiento final de la deliciosa velada
ofrecida en el Teatro Arriaga de Bilbao por la Compañía
Nacional de Danza, dirigida por Nacho Duato. El espectáculo,
de hora y media de duración, estaba compuesto por un heterogéneo
programa, que mezclaba piezas de corte netamente contemporáneo
con otras de estilo neoclásico. La obra "Prototype hero",
de Jacopo Godani fue la primera. Con música, estilismo y
lenguaje de gran modernidad, la coreografía del italiano
fue un inicio un tanto abrupto, sobre todo, por la rudeza de su
música. Sin embargo, todo un clásico dentro del repertorio
de la CND, "Por vos muero", transformó la atmósfera
del bilbaíno teatro en un espacio mágico de danza
y música del barroco español. Para finalizar el programa,
la formación dirigida por Duato interpretó una de
las últimas creaciones del valenciano, "Diecisiete",
composición basada en los haikus, versos tradicionales japoneses
que cuentan con ese número de sílabas.
Jacopo Godani firma la obra "Prototype hero", estrenada
por la CND, en el Teatro de la Zarzuela de Madrid, a finales de
octubre. La pieza posee una conceptuación muy contemporánea.
Sobre un lenguaje con una profunda raíz clásica subyacente,
Godani construye una moderna obra en la que interviene un sexteto
de bailarines. Gusta el coreógrafo italiano de las líneas
geométricas muy determinadas, y convierte la pieza en una
sucesión de solos, dúos, tríos y algunas escenas
corales, con gran efectividad y rotunda interpretación. Pero,
"la obra" de la noche fue, sin duda, "Por vos muero",
coreografía de Duato, estrenada en el Teatro de Madrid, hace
casi una década (11 de abril de 1996). Sin ser una novedad
dentro del repertorio de la CND, la obra sigue conservando intacta
la belleza que la caracteriza. Se trata de una recreación
de la vida palaciega y las danzas populares del Siglo de Oro español,
realizada con exquisito gusto por el coreógrafo valenciano.
Sobre la base de la música antigua española de los
siglos XV-XVI y los versos de Garcilaso de la Vega recitados por
Miguel Bosé, una docena de bailarines recrea bailes de antaño,
pasados por el tamiz del estilo neoclásico de Duato. Se suceden
breves escenas que describen la vida en esa época, pero cuyos
temas son universales: ruptura de relaciones amorosas, devaneos,
la sombra del amado/a, las falsas esperanzas de regreso. Se percibe
que los bailarines disfrutan bailando "Por vos muero",
sentimiento que contagian al público. La pieza va "in
crescendo" y deleita al espectador a cada movimiento. Especialmente
hermosa la escena de los bailarines, embozados con una capa púrpura
portando incensarios. Un grandísimo acierto la recuperación
de esta obra para el programa del Arriaga. Una belleza con firma
de Duato.
Para finalizar la velada, otra coreografía del creador valenciano.
Basada en los versos tradicionales japoneses, "Diecisiete"
pertenece a la nueva época creativa de Duato, en la que demuestra
su interés por Oriente. La única regla formal de los
haikus es que contengan 17 sílabas, ya que no exigen la rima
entre sí. Debido a que el japonés es un idioma polisilábico,
el número de palabras de las que consta un verso ronda de
cinco a nueve. Por eso, en tan breve espacio, se debe condensar
el mensaje. De esta manera, es tan importante lo que se dice como
aquello que se omite. La sencillez de su estructura en la que se
condensan temas, como la filosofía, la religión, el
arte
En definitiva, la vida, es el elemento que ha llamado
la atención de Duato a la hora de realizar esta coreografía.
Una docena de bailarines interpretan la pieza, construida como una
sucesión de breves cuadros, en los que destaca la presencia
imponente de Tamako Akiyama. Desde una prominente roca, cual prisión
natural, divisa el discurrir escénico. En ocasiones, se involucra
con el elenco, en otras, baila sola. Se presienten la angustia,
los miedos y, sobre todo, la muerte en forma de nieve. Sin duda,
toda una iconografía personal creada por Duato para narrar
algunas inquietudes personales.
No es la primera vez que el coreógrafo valenciano quiere
simbolizar la muerte a través de un torrente blanco. En la
pieza "White darkeness" (2001), obra muy íntima
en la que hay un recuerdo personal que alude a la muerte de su hermana
por sobredosis, Duato construye una efectiva escena en la que se
arroja una cantidad ingente de arena blanquecina. Nuevamente, la
muerte, como la nieve de "Diecisiete".
Frente a un programa heterogéneo, es una constante el fabuloso
trabajo de los bailarines de la CND. Demuestran una magnífica
base y una gran elegancia interpretativa, en cada una de las obras.
Está fuera de duda el nivel de la CND, porque ejecutar en
una noche una pieza sumamente contemporánea "Prototype
hero", una joya de contenido muy neoclásico, quizá
cercano al estilo del coreógrafo checo Jirí Kylián
"Por vos muero" y una obra con tendencia oriental
de profundos y trascendentales sentimientos "Diecisiete",
requiere de mucho trabajo, un estupendo nivel académico y,
sobre todo, calidad.
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| "Diecisiete" pertenece a la nueva
época creativa de Nacho Duato donde el coreógrafo
demuestra su interés por Oriente. |
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