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El Cigarrillo y el tango
¿Chau pucho?

Por Lisandro Gambarotta (Argentina)
Artículo publicado en el N° 145 de la revista argentina de tango El tangauta.

La puesta en vigencia de la ley 1799, que prohíbe fumar en espacios cerrados puso en jaque a los milongueros tradicionales, tan adictos al cigarrillo como al tango. La relación entre el tango y el tabaco.

El cigarrillo, el tabaco o, para los amigos, el “pucho” es una presencia ineludible en el tango. La puesta en vigencia de la ley 1.799, que prohíbe fumar en espacios como las milongas. ¿Fin de un idilio o comienzo de una nueva historia? “El tangauta” analizó esta tradicional relación y habló con algunos milongueros.

La figura ya es un clásico: el hombre apoyado sobre un farol, zapatos negros recién lustrados, traje liso oscuro, pañuelo blanco al cuello y el funyi ladeado que sólo deja ver los ojos pardos. Hasta aquí la figura se acerca a esa que la historia recuerda como un malevo, pero el detalle no puede faltar: de los labios gruesos asoma, encendido, un pucho. Es un mito que recorre el mundo hace tiempo. En sus letras nuestra música ciudadana construye una poética propia en donde diversos elementos de la vida cotidiana reúnen una carga metafórica mágica. El tabaco, el cigarrillo o simplemente el “pucho” (cigarrillo) es, ante todo, parte de una pose: ese malevo no sería igual de macho si no fumara.

El cigarrillo se convirtió en una clara alegoría de lo más elemental que un malevo puede tener. Puede faltarle el amor, el dinero, el trabajo o incluso la ternura de una madre pero nunca un pucho en la oreja, sí incluso está la “mina” (mujer) del quiosco que de “sotamanga” le da los cigarrillos a espaldas del patrón.

El muchacho se transforma en hombre cuando aprende a fumar y nunca olvidará aquel “Cafetín de Buenos Aires” que le dio

“entre asombros /
el cigarrillo /
la fe en mis sueños /
y una esperanza de amor”.

El hombre que enfrenta sólo los duros avatares de la vida cotidiana se apoya en el cigarrillo como en un compañero, como lo hace

“Juan Porteño que recosta’o /
pensativo /
contra el farol de una esquina /
se santigua / mordiendo el pucho, tristón”.

Si hasta a veces cuando la realidad presenta pelea

“recostóse el malevo a pensar /
con el pucho apagado en la boca”,

si no es que decide enfrentarla

“con el pucho de la vida apretado entre los labios”.

Y si no es un malevo sino un simple carrero, para darse lustre

“va de compadre masticando un pucho”.

El amor y el desamor han gastado ríos de tinta y de nicotina en la música ciudadana. El hombre, cuando la desesperanza lo abarca, fuma y el humo

“forma tu figura /
y en el aroma del tabaco tu fragancia /
me conversa de distancias”.

Pero más duro aún es cuando recuerda aquellos ojos que lo encandilaron pero hoy están

“en el espejo de barro /
fantasmas de mi cigarro /
Así, midiendo tu pena /
noches y noches consumo /
buscando ver el humo /
del pucho que fumo /
tu imagen serena”.

Las mujeres también son presas del vicio y del amor porque

“fumar es un placer genial, sensual /
fumando espero /
al hombre a quien yo quiero /
tras los cristales /
de alegres ventanales /
… /
Por eso estando mi bien /
es mi fumar un edén”

no se cansa de repetir glamorosa. Y cuando él está con ella su mágico cigarro egipcio resulta fundamental

“Tras la batalla /
en que el amor estalla /
un cigarrillo /
es siempre un descansillo /
y aunque parece /
que el cuerpo languidece /
tras el cigarro crece /
su fuerza, su vigor”.

Pero sólo ellas pueden fumar tabaco extranjero, está claro que los nacionales son los que fuman los hombres y el tabaco inglés es para los niños bien.

El hombre maduro deja los juegos juveniles de lado y comienza a masticar

“el triste pucho del ayer”.

Comienza a entender que el paso del tiempo no es en vano y convida al compadre a fumar

“fume y charlemos /
y mientras fuma recordaremos /
que con el humo del cigarrillo /
ya se nos va la juventud”.

Y cuando la hora de la “parca” (la muerte) llegue a cumplir su cometido el malevo recordará a aquel querido tango

“que ya pa’siempre pasó /
como pucho consumió /
las delicias de mi vida /
que hoy cenizas sólo son”.

La despedida será en Buenos Aires, de madrugada, y él guardará mansamente las cosas de vivir

“mi pequeña poesía de adioses y de balas /
mi tabaco /
mi tango /
mi puñado de esplín”

¿Recurso poético o realidad? Esta relación resulta muy costosa para la salud y el tango privilegia siempre el amor y la vida sobre la muerte.

 
Tapa de la revista “El Tangauta”, publicada después de la sanción de la ley anti tabaco en la ciudad de Buenos Aires.
Tapa de la revista “El Tangauta”, publicada después de la sanción de la ley anti tabaco en la ciudad de Buenos Aires.
 

Puntos principales de la ley Nº 1799

La ley rige para: bares, restaurantes, locales comerciales, boliches, cybers, salones de fiestas en los que haya menores, locutorios, cajeros automáticos, clubes, estaciones de micros y subterráneo.

Sólo se puede instalar sectores fumadores en locales de más de 100 m2. No pueden superar el 30% y deben estar señalizados, aislados, no ser zonas de paso y tener equipos purificadores independientes.

La edad mínima para comprar cigarrillos sube de 16 a 18 años. La norma rige para todos los quioscos y lugares de venta de tabaco dentro de los límites de la Capital.

Es obligatorio informar la prohibición de consumo de tabaco, comercialización de cigarrillos y demás productos derivados del tabaco a través de carteles indicadores en lugares estratégicos de los edificios con visibilidad permanente.

Las multas pueden ir desde doscientos cincuenta pesos
($ 250) a los dos mil pesos
($ 2000).

 
Milongas Diego Yepes
(El Beso)
Omar Viola (Parakultural) Gabriela Elías
(La Baldosa)
Cecilia Troncoso
(La Viruta)
Gabriela Artaza (Niño Bien)
¿Qué consecuencias tuvo la ley en su milonga? Lo más destacable es cómo el ambiente de la milonga se hizo diáfano de un día para el otro; era sumamente enviciado, muy nebuloso, y desde que rige la veda parece otro lugar. Continúa viniendo la misma cantidad de gente y los no fumadores bendicen esta resolución. Los fumadores reciben la medida de buen grado. Afectó muy levemente y creó una nueva costumbre que es encontrarse en la vereda para fumar. No hemos tenido protestas. No creo que nadie deje de venir a la milonga por el cigarrillo, saldrán a la vereda y listo. De ninguna manera se vio afectada la milonga por la ley. A pesar de que mucha gente fuma, ahora se percibe un aire totalmente limpio y la clientela no se ha modificado. No han disminuido los concurrentes por lo tanto no hay repercusión comercial. La ley se ha acatado muy bien y la gente sale a fumar a la calle. Nosotros hemos hecho un trabajo previo, creamos hace tres o cuatro meses un sector no fumador y una semana antes se repartió la ley y se informó a la gente; todavía no había información en los medios y sabíamos que se iba a complicar. En principio no hemos tenido ningún problema, la gente lo respetó perfectamente, incluso los muy fumadores. Pienso que mis derechos terminan donde empiezan los del otro, es decir, si hay gente que le molesta el cigarrillo esta bien que no se fume en lugares públicos.
¿Consideró la posibilidad de hacer las reformas edilicias que plantea la ley? Estamos considerando hacer un cuartito cerrado tipo pecera, parecido a los estudios de las radios. Pensamos en algún momento habilitar un patio interno de la casa, pero está el problema de la fuga de sonido. También entendemos que sería contradictorio sectorizar el uso del lugar y aislar una parte. Se podrían hacer las modificaciones que plantea la ley pero no creo que se lleve adelante semejante inversión solo para tener un habitáculo para fumar. Tenemos la idea de crear en el menor tiempo posible un sector fumador por el espacio que ocupamos. No terminan de quedar en claro las posibilidades de los espacios mayores de 100 m2: ¿se puede hacer un cerramiento?, ¿qué sucede si el espacio es de 105 m2?
¿Qué rol entiende que cumple el cigarrillo en la historia del tango? Sí es para justificarlo por la liturgia bien podríamos justificar el robo o el asesinato que también están presentes en muchas letras del tango. El cigarrillo ocupa un lugar propio en el tango pero también el cuchillo o el revolver, para el caso, y no estoy de acuerdo con el uso de las armas. Tiene un rol importante en el ambiente, creo que hay un alto porcentaje de fumadores: por la noche, por las tristezas, por las alegrías, por ser el cigarrillo una compañía en la soledad, cuando estoy contento o cuando estoy triste. El tango siempre estuvo asociado a la noche y la noche esta asociada al alcohol y al cigarrillo. El cigarrillo tiene una gran presencia, en letras y también es parte de la noche. Pero no se puede dejar de notar el tema de la salud y el respeto por el otro.
 

© El Tangauta 2006

La revista de tango – The tango magazine
E-mail: info@eltangauta.com
www.eltangauta.com

 
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