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Limón Dance Company
El sueño de Limón

Por Maritza Gueler (USA)
 
"Missa Brevis", creada por José Limón en 1958 como homenaje al heroísmo del pueblo polaco durante la Segunda Guerra Mundial.
"Missa Brevis", creada por José Limón en 1958 como homenaje al heroísmo del pueblo polaco durante la Segunda Guerra Mundial.
Foto: Scott Groler.
 
 
Fue la primera compañía que bailó en el Lincoln Center de Nueva York, y la primera en viajar a Asia, Europa y América del Sur como parte de un programa de intercambio. Este año inició los festejos de sus 60 años.

Al regresar a Nueva York en 1946 después de pasar su servicio militar durante la Segunda Guerra Mundial, José Limón lanzó su propia compañía. Junto a él estaba su mentora y maestra Doris Humphrey, que fue directora artística hasta su muerte, en 1958. Por entonces, nadie podía imaginar la trascendencia de una compañía creada por un bailarín de origen mexicano, tampoco las predicciones llegaron al punto de suponer que, ya convertido en coreógrafo, Limón iba a transformar los perfiles de la danza contemporánea. Este año, la Limón Dance Company inició las celebraciones de sus 60 años.

Su actual directora, Carla Maxwell, quien trabajó muy de cerca del coreógrafo, asumió la tarea de reconstruir las antiguas obras y convertirlas en documentos “vivos”. En aquellos años, la Limón Dance Company fue la primera gran compañía que continuó en actividad después de la muerte de su fundador. Entonces no había ningún modelo que pudiera avalarlos.

La batalla por reafirmar la compañía tuvo que librarse en varios frentes. Y si bien el fervor y la convicción venían desde las filas del propio ensamble, muchas veces, la comunidad de la danza jugó en contra. “Nadie creía que una compañía y un estilo podrían continuar sin la presencia del modelo y del fundador”, comenta Maxwell. La compañía de Limón sentó las bases para que el resto de las compañías reflexionara acerca del valor de preservar las obras realizadas por los creadores para continuar con el desarrollo de la danza. “Esto es algo muy importante para nuestro campo –acota– porque los bailarines en sí mismos son documentos vivientes. Y demostrar eso toma tiempo, y el tiempo es dinero”. Hoy, la Limón Dance Company ha logrado erigirse como modelo para las otras agrupaciones que, luego de la muerte de sus fundadores, han continuado con el legado.

La compañía, entonces dirigida por Limón, fue la primera en bailar en el Lincoln Center de Nueva York en 1963, y la primera en visitar Asia, Europa y América del Sur como parte de un programa de intercambio cultural del Departamento de Estado que se inició en 1954.

En los años posteriores a la muerte de José Limón (1972) y ya bajo la dirección de Maxwell, la compañía fue incorporando nuevos bailarines al tiempo que también incluyeron obras de nuevos coreógrafos. Muchos de ellos, consustanciados con la obra de Limón como Lar Lubovitch, coreógrafo que estudió en la Juilliard School de Nueva York cuando Limón estaba a cargo de la cátedra de coreografía. “El alto nivel emotivo de José me habla directamente a mí –comentó Lubovitch–. Los sentimientos se muestran como lo que son, sin técnicas que los distancien”.

El bailarín de San Diego, Francisco Ruvalcaba, también entró a la compañía a través del programa de la Julliard. Ya entonces no estaba Limón, pero fue la intuición de Maxwell la que lo incitó a pasar una audición en 1996. Hoy, casi podría decirse que es uno de los bailarines históricos de la compañía. “Desde que llegué he aprendido de muchas personas que han trabajado muy cerca de Limón, y de esa manera pude descubrir y conocer lo mejor de José –dice el bailarín–. Siempre tengo presente un comentario que alguna vez hizo: ‘Si me quieren conocer o si quieren conocer mi técnica, bailen mis danzas’. Y creo que esa fue la mejor manera de conocerlo”. Casi por obra del destino, en todos estos años Ruvalcaba ha interpretado muchos de los roles que Limón bailó. Una de sus obras favoritas, y por la cual entró en la compañía, es “Missa Brevis”. “Creo que es una de las piezas más perfectas”, asegura.

Lar Lubovitch, rindió homenaje a José Limón con “Recordare”, obra que se refiere al Día de los Muertos
Lar Lubovitch, rindió homenaje a José Limón con “Recordare”, obra que se refiere al Día de los Muertos.
Foto: Rosalie O'Connor.
 
 
Vocación por la danza

Detrás de la vida de Limón se entreteje una diversidad de experiencias que determinaron su vocación. Hijo de mexicanos exiliados en Estados Unidos, Limón encontró un estilo propio que se fue plasmando a través de la realización de sus más de 70 obras. Muchas de ellas como la “Pavana del Moro” se han convertido en los grandes “hits” de la compañía.

Su padre fue músico, tocaba clarinete y dirigía la banda municipal de la capital de la ciudad donde vivían. La revolución contra Victoriano Huerta hizo que la familia dejara México. Arizona fue el primer destino. Más tarde se mudaron a Los Ángeles. El próximo puerto: Nueva York. Y fue precisamente en 1929 cuando el joven Limón vio un espectáculo de Harald Kreutzberg e Yvonne Georgi que cambió el curso de su vida. “Lo que presencié simple e irrevocablemente me cambió la vida –dijo en muchas de las entrevistas–. Vi la danza como una visión de poder inefable. Un hombre puede, con dignidad y torrencial majestuosidad, bailar... bailar como las visiones de Michelangelo y de Bach”.

El resultado de aquella experiencia fue la compañía de Humphrey-Charles Weidman, donde Limón realizó su primera obra, “Danzas mexicanas” en 1939.

Considerado el mejor bailarín de su tiempo, creó un estilo original surgido de la influencia de tres grandes culturas: la española, la azteca y la norteamericana, pero fundamentalmente lo que prevaleció en él fue su visión humana ante el arte y la vida. “La danza norteamericana no es meramente un idioma o un estilo, es una idea potente. Cuando las personalidades contemporáneas se retiran, la idea persiste”, dijo Limón.

Marcó un hito en la danza moderna y estableció una visión diferente de lo que tenía que ser un bailarín. “José siempre estuvo interesado en la gente –afirma Maxwell–, en gente que pudiera comunicar el lenguaje del movimiento. No se interesó en la espectacularidad sino en los seres humanos, en las historias y en qué lecciones podemos aprender. Su trabajo es excesivamente maduro y demanda un gran entrenamiento con el cuerpo, no sólo el aspecto físico sino la forma en que el cuerpo puede expresar por sí mismo los sentimientos”.

La primera obra que Limón creó para su compañía fue, en 1949, “La Malinche”, basada en la historia de la amante y traductora del conquistador español Hernán Cortés. Con frecuencia se inspiró en temas mexicanos con la intención de exponer y educar al público estadounidense sobre la historia y la cultura latinoamericana.

El legado

“Limón dejó como legado la técnica, una forma dinámica de mirar la danza desde un punto de vista teatral, que toma la danza y el movimiento como un lenguaje que puede cruzar barreras. Y eso fue parte de su visión como coreógrafo y como artista”, asegura Maxwell. Para la bailarina y directora de la compañía, seguir adelante con la compañía requiere de una gran intuición para descubrir que las coreografías pueden funcionar “naturalmente” como parte del repertorio.

Una de las grandes y difíciles tareas es la reconstrucción de las obras originales de la compañía. No obstante, luego de la muerte de Limón, los bailarines comenzaron a colaborar en esta tarea de recuperar esas piezas claves del rompecabezas que constituyen los orígenes de la danza moderna en Estados Unidos. “Ha sido una labor de amor –nadie se va a hacer ni rico ni famoso con este trabajo– y todos los bailarines cuando se fueron de la compañía dejaron su alma con el propósito de perpetuar este legado”, recuerda Maxwell.

A medida que pasan los años, uno de los objetivos primarios es seguir entrenando bailarines dentro de la técnica y los principios dejados por Limón. En 2008 será el centenario del nacimiento del coreógrafo y los festejos continuarán durante los próximos dos años. Esto implica: reposición de obras del repertorio tradicional y la realización de un trabajo de documentación en el que estén involucradas las escuelas y la comunidad con una proyección de aquí a 15 años. La intención es crear herramientas para el futuro: “Seguir entrenando los cuerpos y las mentes de la gente que tenga afinidad por este trabajo y que estén interesados en ser los ‘repositores vivos’ de este repertorio”, insiste Maxwell.

Atraído por el sentido de “nobleza humilde”, y de cierta paciencia y persistencia que se hace presente no sólo en la coreografía sino en la manera en que se maneja la psicología de cada tema, Ruvalcaba destaca el concepto de valentía reflejado en las obras de Limón, una de sus más valiosas enseñanzas. “A pesar de que estamos en una guerra que nadie quiere –apuntó Ruvalcaba–, que estamos en un caos económico, que las artes se están yendo por la letrina, tenemos la responsabilidad de seguir y de tratar de mejorar el mundo. Y esta fue la enseñanza que nos dejó Limón”.
 
Próximas funciones

Febrero 22 - 25
North Carolina School for the Arts. Winston-Salem, NC 336-721-1945

Marzo 26 - 28
Teatro Communale di Modena. Modena, Italia 059 2033010
 
Cronología

1908: José Limón nace en Ciliacan, México, con el nombre José Arcadio Limón.
1915: Su familia se muda a Estados Unidos, primero al estado de Arizona, luego a California. Originalmente Limón pensaba dedicarse a la pintura y asistir a la Escuela de Arte en New York.
1928: Limón se muda a New York.
1929: Hace su primera actuación de danza y se une a la Escuela Humpphrey-Weidman.
1930: Actúa en “Americana” una revista musical de Broadway con coreografía de Doris Humphrey y Charles Weidman.
1937: Crea su primera gran coreografía “Danzas Mexicanas” durante su residencia en el Mills College como parte del Bennington Festival.
1943: Es reclutado para el ejército estadounidense, en donde estuvo hasta 1945.
1946: Forma su propia compañía de danza junto a Doris Humphrey su mentora y maestra como coreógrafa y maestra.
1947: La José Limón Dance Company realiza su debut en New York en el Teatro Belasco. El New York lo define como el bailarín masculino más fino de su tiempo, y las críticas sobre sus coreografías son sumamente favorables.
1948: La compañía se presenta en el primer Connecticut College American Dance Festival, donde permanece como residente todos los veranos hasta 1973.
1949: Crea “The Moors Pavane” una de sus más grandes coreografías, y una de las más representadas en el mundo.
1950: recibe por primera vez un premio otorgado por Dance Magazine por su obra “The Moor’s Pavane”.
1951: Comienza su asociación con la Julliard School de Nueva York en donde dictó clases y se desempeñó como coreógrafo hasta su muerte.
1957: Dance Magazine lo premia nuevamente.
1958: El 29 de diciembre muere Doris Humphrey, hecho que marca el final de una colaboración creativa que duró 30 años.
1964: Recibe el premio Capezio y es nombrado director artístico del Lincoln Center’s American Dance Theatre.
1969: Comienza a introducir sus coreografías en otras compañías. El American Ballet Theatre produce “The Moor’s Pavane” y “The Traitor”, y el Royal Swedish Ballet presenta un programa enteramente compuesto por Limón. Ese mismo año hace su última aparición en público en la Brooklyn Academy of Music en el papel del líder en la obra “The Traitor” y el moro en “The Moor’s Pavane”.
1972: La compañía presenta su último espectáculo bajo la dirección de Limón y estrena su último trabajo “Carlota”. El 2 de diciembre Limón muere de cáncer.
1973-78: Carla Maxwell asume como directora artística asociada y en 1978 se convierte en directora artística.
1985: Se crea el Limón Institute como un componente más de la José Limón Dance Foundation, para ofrecer clases de la técnica Limón.
1986: La compañía pasa a llamarse Limón Dance Company.
1996: La Biblioteca Pública de Nueva York presenta “The Dance Heroes of José Limón”, una exposición permanente de la vida y el trabajo de Limón, instalada en el National Dance Museum in Saratonga Springs, New York.
1999: Su autobiografía "An Unfinished Memoir" fue editada por Lynn Garafola y publicada en 1999 por la Wesleyan University Press.
2000: Limón fue nombrado uno de los tesoros irreemplazables de la danza americana por la Dance Heritage Coalition.
 
Una de las piezas más tradicionales de la compañía, “Angelitos Negros”, un solo con coreografía de Donald McKayle. Foto: Beatriz Schiller
Una de las piezas más tradicionales de la compañía, “Angelitos Negros”, un solo con coreografía de Donald McKayle.
Foto: Beatriz Schiller.
 
Seminarios de verano 2007

New York City
Risa Steinberg Workshop
June 18-29, 2007
2 weeks

West coast Workshop 
Fullerton, California
June 18-29 , 2007
2 weeks

East Coast Workshop
SUNY Brockport
Brockport, New York
July 8-28 , 2007
 
Considerado el mejor bailarín de su tiempo, José Limón creó un estilo original surgido de la influencia de tres grandes corrientes culturales
Considerado el mejor bailarín de su tiempo, José Limón creó un estilo original surgido de la influencia de tres grandes corrientes culturales.
 
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