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Compañía Danzahoy
Mitología de lo femenino

Por Carlos Paolillo (Venezuela)
 
En el Teatro Alberto de Paz y Mateos, transcurren las acciones de “Claro de luna”, obra de Luz Urdaneta, interpretada por la compañía Danzahoy.
En el Teatro Alberto de Paz y Mateos, transcurren las acciones de “Claro de luna”, obra de Luz Urdaneta, interpretada por la compañía Danzahoy.
 
 
El estreno de “Claro de luna”, abre una nueva etapa para Danzahoy, ahora bajo la dirección artística exclusiva de Luz Urdaneta, una de sus fundadoras. Obra intimista que explora las emociones femeninas.

Luz Urdaneta es una arista significativa de la nueva coreografía venezolana desarrollada durante los años ’80 y ’90 del siglo XX. Su obra es altamente representativa de los intereses de una generación de creadores que emergió con fuerza en la época del llamado “boom” de la danza contemporánea en Venezuela, centrada en búsquedas conceptuales y logros de expresiones meramente formalistas en algunos casos e inquietantemente experimentales en otros.

Bailarina de personal registro interpretativo, especialmente atractiva por la sensualidad y plasticidad de su movimiento. Estas características que quedaron evidenciadas desde sus inicios profesionales en obras como “Selva”, suerte de abstracción de un bosque húmedo tropical y su particular hábitat, creación colectiva de la referencial compañía Danzahoy. A esta creación se sumaron “Para Luz”, intimista estudio de la coreógrafa argentina Noemí Lapzeson, ex bailarina de Martha Graham, y “Oraciones”, fresco de corrosivo humor sobre la religiosidad popular latinoamericana, de la creadora venezolana Graciela Henríquez.

La revelación de Luz Urdaneta como coreógrafa ocurrió en el seno de Danzahoy, compañía de la que fue cofundadora junto con Adriana Urdaneta y Jacques Broquet, justo en el momento del ingreso de esta agrupación como residente del Teatro Teresa Carreño de Caracas. Las exigencias artísticas para el, hasta entonces, conjunto de cámara, se multiplicaron, y así surgió la necesidad de adecuación de su trabajo a las demandas de un gran complejo cultural.

Dentro de este contexto, Urdaneta crea “Momentos hostiles”, símbolo fundamental de la danza venezolana de la década de los años ’80 y emblema hasta la actualidad de Danzahoy. Obra de arrollador espíritu urbano, aniquilante código teatral formal, y ambiciosa y efectista puesta en escena. Luego, siguieron “Travesía”, la vida como un viaje incesante y “Éxodo”, el desarraigo como condición existencial, títulos con los que la coreógrafa ha obtenido importante reconocimiento internacional. Un punto en común poseen estos tres referenciales títulos: la indagación en un concepto de violenta contemporaneidad y recreación de un lenguaje expresivo apegado a los ideales tradicionales de la ya histórica danza moderna.

Una nueva etapa parece abrirse para Danzahoy, ahora bajo la dirección artística exclusiva de Luz Urdaneta, con el estreno de “Claro de luna”, su más reciente producción. En el Teatro Alberto de Paz y Mateos, experimental sala caraqueña, transcurren las acciones de esta obra, que lejos del sentido de espectacularidad de sus antecesoras, apunta a un ámbito más íntimo y recatado, que busca explorar en los laberintos de la emocionalidad femenina.

Cinco bailarinas notables –Vanessa Lozano, Mariana Tamaris, Arais Vigil, Anakarina Balza y Nova Rowinsky– comparten un mismo espacio de relación. No son personajes desde el punto de vista dramático y psicológico. Más bien representan una dimensión arquetípica de la mujer y una sublimación de los valores que la determinan en la cultura occidental. Juntas juegan, se comunican y se rechazan en un acto escénico pleno de remembranzas de un tiempo definitivamente extraviado.

Esa clara mitología del sentimiento femenino orienta el discurso coreográfico de la obra, que posee una estructura narrativa, sin realmente contar historia alguna, propiciando una ajustada atmósfera nostálgica y onírica a un tiempo. El trabajo grupal sirve de antesala y de transición a las acciones individuales que indefectiblemente vendrán. Una por cada intérprete. Las cinco significan espíritus femeninos distintos, aunque no llegan a convertirse en estudios psicológicos complejos.

“Claro de luna” aborda una dimensión sensible y emotiva, en contraposición con “Fémina”, obra anterior de Luz y Adriana Urdaneta, que se interesaba por la mujer como objeto social, aunque desde el sarcasmo y el humor. Ahora, el acento es colocado en la mujer como entidad individual y propia, sin evidenciarse ningún interés en mostrar vínculos o antagonismos con lo masculino como género.
Como lenguaje, la obra, no muestra investigaciones extremas. Por el contrario, se observa un efectivo regodeo en el profundo conocimiento de un vocabulario con el que la autora muestra perfecta identificación. En ese sentido, no hay sorpresas, sino ratificación del dominio total de un código estético y de los principios rigurosos y establecidos que norman la composición coreográfica.

“Claro de luna”, no obstante significar una exploración por caminos más esenciales, mantiene una identificación directa con Danzahoy como referente estético. Quizá represente, tanto para la agrupación como para su directora, la posibilidad de tránsito por senderos alternativos de creación.
 
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