Pittsburg Ballet Theatre
Bajo el cielo de Virginia
Por
Maritza Gueler
(USA)
Casi al final del ciclo de verano de Wolf Trap Foundation tuvo como invitada a la compañía dirigida por Terrence S. Orr. Obras de George Balanchine, Twyla Tharp y Dwight Rhoden integraron el programa.
En el implacable verano de Washington DC y el área metropolitana, el Wolf Trap Park se convierte en el sitio casi idílico para los ciclos de verano de la zona. Un parque cautivante que se puede recorrer durante el día y que por la noche se convierte en una suerte de embrujo para el arte en general. El Pittsburg Ballet Theatre, llegó al escenario del Wolf Trap, en un ciclo patrocinado desde la Wolf Trap Foundation.
Dirigida por Terrence S. Orr, la compañía presentó un programa mixto en el que no faltó George Balanchine y su “Tema y variaciones”. No obstante, el neoclásico se fue mezclando con lo contemporáneo a través de “Nine Sinatra Songs” de Twyla Tharp y de “Smoke’N Roses”, de Dwight Rhoden.
En 1947, Balanchine creó "Theme and Variations" para Alicia Alonso e Igor Youskievitch que por entonces pertenecían al American Ballet Theatre y fue la única obra que el maestro ruso creó para esa compañía. La obra, de factura magnificente y de estructura impecable, se apoya en una de las cuatro suites orquestales compuestas por Piotr I. Tchaikovsky para el primer ballet de “El lago de los cisnes”, en 1877 y su segunda versión para “La Bella durmiente” (1890).
La obra, que otorga una gran importancia al rol masculino y propone variaciones desafiantes, no encontró precisamente en Christopher Budzynski al mejor intérprete técnico. Y en Balanchine, la técnica no perdona. La solista, Erin Halloran, se desempeñó correctamente, al igual que el resto de los bailarines que interpretaron las variaciones. Y si bien el cuerpo de baile tuvo momentos buenos, hubo serias fallas en las filas que se veían desordenadas y desparejas.
Afortunadamente, la voz de Frank Sinatra y aquellas memorables canciones de otros tiempos, llegaron y coparon la escena del segundo acto. Con una obra que tuvo su estreno en Vancouver, en 1982 por la compañía de Twyla Tharp. “Nine Sinatra Songs”, dejó paso al lucimiento de los intérpretes que, sin duda, se los ve más sólidos y cómodos en lo contemporáneo que en lo clásico. Buen clima, precisión, dinamismo y cierto desparpajo contribuyeron en esta pieza que cautiva.
Con diseños de vestuario de Oscar de la Renta, Tharp fue hilvanando cada una de las canciones en las que los protagonistas dibujaban distintos perfiles. En este “homenaje” al baile de salón de los ’50, la coreógrafa dio un golpe justo para los nostálgicos y, también, para los románticos.
La tercera parte del programa apuntó a una obra dinámica, atractiva visualmente, donde los bailarines describen diferentes secuencias y texturas. El coreógrafo Dwight Rhoden, luego de su carrera como bailarín en el Dayton Contemporary Dance Company y Les Ballets Jazz de Montreal, así como en Alvin Ailey American Dance Theater, ha creado cerca de sesenta obras para la compañía Complexions.
En esta pieza, “Smoke N’ Roses” las parejas, utilizan sillas como elemento de apoyo para una suerte de movimientos semiacrobáticos, mezclados con elementos del “Contact” y el jazz-dance, acompañados por músicos y cantante (Etta Cox) en vivo. Siete canciones del más puro jazz, con la fantástica voz de Cox, sirvieron para que los bailarines hicieran un interesante despliegue de destreza física, en una obra sustentada por las puntas en las mujeres, pero con un lenguaje netamente contemporáneo. Trabajos grupales y pas de deux integran esta obra que, desde luego, tiene como fundamental atractivo el dinamismo y la estética. |
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“Nine Sinatra Songs”, dejó paso al lucimiento de los intérpretes a los que se los ve más sólidos en lo contemporáneo que en lo clásico.
Foto gentileza de WolfTrap. |
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