Compañía Danza en Cruz
Al ritmo que se mueve la marea
Por
Mabel Diana
(Chile)
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En “Prisas y Atajo”, de Teresa Alcaíno, se desarrollan escenas en las que los protagonistas están inmersos en un bote.
Foto gentileza de Danza en Cruz. |
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La coreógrafa Teresa Alcaíno presentó su proyecto ganador del Fondart Excelencia 2006 “Prisas y Atajo”. La obra se basa en poemas de Jorge Teiller de la antología “Muertes y Maravillas” de 1971.
Incienso, humo, video, sonido de mar, poesía. Una mujer en penumbra se mueve sobre un bote hasta levantarse y quedar en el borde. Aparecen en la penumbra otros seis cuerpos en el otro extremo. Ruedan sobre una rampa y siguen un recorrido circular desplazándose en el espacio, con giros y saltos, volviendo a pasar sobre la rampa una y otra vez. Van flotando y en un continuo vaivén.
La coreógrafa Teresa Alcaíno presentó con la Compañía Danza en Cruz, su Proyecto ganador del Fondart Excelencia 2006 del Gobierno de Chile “Prisas y Atajo”, basado en los poemas de Jorge Teiller de la antología “Muertes y Maravillas” de 1971. El espectáculo se presentó en el Centro Cultural Matucana 100.
El diseño escenográfico reúne en el espacio un bote, un puente, una rampa y una playa con arena. En una pantalla rectangular suspendida, ancha y angosta se proyectan imágenes y poemas.
Se suceden diferentes escenas. Una mujer sola se desplaza entre el puente y la tarima. La luz la sostiene, la dibuja. El grupo entra corriendo y la rescata. Otra mujer sola, se desnuda. Otra en equilibrio sobre el bote, un hombre sube y la acompaña, luego se unen los demás. Alguien permanece en la arena. Se suceden una serie de poses fotográficas hasta que quedan todos fuera del bote.
Realizan secuencias de movimiento todos juntos. Se los ve serios, intensos, muy cuidadosos con la coreografía, muy preocupados por no salirse del guión.
La coreógrafa tomó como fuente de inspiración la poesía de Jorge Teiller, de la que rescató la simpleza de las cosas y la profundidad del movimiento de la vida.
La obra poética de Teiller posee un encantamiento universal que transforma el tiempo personal en otro mundo, un mundo de fuerzas cósmicas. “Prisas y Atajo” habla con el cuerpo, y recuerda la soledad del hombre a partir de un pueblo vivo que no cesa de buscar sus recuerdos.
La Compañía Danza en Cruz se entregó a las manos de Alcaíno. Jaime Arias, Paz Barrientos, Rodrigo Fernández, David Legue, Rosa Jiménez, Tatiana Martínez y Valentina Pavéz fueron los encargados de decir con su cuerpo lo que la coreógrafa imaginó. Todos ellos fueron intérpretes precisos de la obra.
La presencia del mar y la repetida cadencia de las olas invadió la obra. Durante todo el desarrollo se mantiene el mismo ritmo lo que hace que las escenas se sientan iguales a pesar de ser diferentes. El sonido y la penumbra aletargan.
Si bien aparece muchas veces todo el grupo en escena, permanece un dejo constante de soledad y melancolía. La calidad y la energía de los intérpretes hace que la obra no decaiga.
En toda la poesía de Teillier está la necesidad de comunicarse y de mostrar su angustia por el alejamiento de las cosas simples. Alcaíno captura esa atmósfera en su obra; transita por los caminos del poeta y se instala en Lautaro, el pueblo legendario de su infancia. |